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Listeriosis

Autor: Redacción Onmeda Revisión médica: Dra. Cristina Martín (1 de Febrero de 2012)

© Jupiterimages/iStockphoto

La listeriosis es una enfermedad infecciosa que se transmite, principalmente, a través de alimentos contaminados. En adultos sanos, la infección por la bacteria causante, la listeria, suele ser inofensiva, pero durante el embarazo o en personas con un sistema inmunitario debilitado, puede ser muy grave.

Las listerias, causantes de la listeriosis, se encuentran frecuentemente en la naturaleza. La transmisión de la infección por listerias ocurre, principalmente, a través de productos crudos de origen animal (leche, queso, carne y pesados). Pero también es posible la infección por la contaminación de alimentos vegetales (por ejemplo, las ensalada precortada), por el contacto con suelo contaminado, y a través de la placenta durante el embarazo o el parto.

Cuando el sistema inmunitario de la persona está sano, la infección por listeria suele pasar desapercibida, es asintomática, pero, en algunos casos, la listeriosis puede mostrar síntomas similares a los de la gripe o los de un cuadro catarral autolimitado. Además, otra forma de presentación puede ser el desarrollo de una inflamación gastrointestinal o gastroenteritis grave. En estos casos, los síntomas suelen ceder y desaparecer espontáneamente, sin necesidad de tratamiento.

Por el contrario, las infecciones por listeria durante el embarazo o en personas con un sistema inmunitario debilitado pueden ser muy graves. Si el feto se infecta a través de la placenta de la madre, el resultado puede ser desde un aborto involuntario hasta una muerte neonatal o una listeriosis neonatal, la cual es mortal en el 30% al 50% de los casos. Una listeriosis grave puede manifestarse como una inflamación de las meninges (meningitis), como una inflamación del tejido encefálico (encefalitis) y/o por el desarrollo de un síndrome de respuesta inflamatoria sistémica (SRIS) o sepsis, provocado por la presencia de las bacterias en la sangre. Por lo tanto, se trata de una enfermedad extremadamente peligrosa en pacientes muy mayores, bebés y neonatos, mujeres embarazadas y en pacientes inmunodeprimidos o con enfermedades crónicas.

Para poder realizar un diagnóstico de certeza de la listeriosis, se debe confirmar demostrando la presencia de la listeria en el organismo (por ejemplo, en la sangre o en el líquido amniótico). Para el tratamiento de la listeriosis se precisan antibióticos que actúen específicamente contra las bacterias. Estos deben tomarse, al menos, durante varias semanas para que sean realmente efectivos y la persona pueda recuperarse de forma completa.

Aquellas personas que tengan un mayor riesgo de desarrollar una listeriosis grave deben tener mucho cuidado en prevenir, en la medida de lo posible, la infección. Esto implica, entre otras cosas, prestar mucha atención a la higiene durante la manipulación de los alimentos y renunciar a los alimentos que puedan estar potencialmente contaminados por listeria.

La listeriosis es un problema de Salud Pública dada su amplia distribución en el medio ambiente y en la ganadería. El periodo de incubación de la bactería es de 3 a 70 días, por lo que se dificulta la encuesta epidemiológica y la toma de muestras de alimentos. Además, es capaz de sobrevivir incluso a temperaturas de refrigeración.


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