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Leucemia (cáncer de la sangre)

Autor: Redacción Onmeda (19 de Marzo de 2012)

© Jupiterimages/iStockphoto

La leucemia (cáncer de la sangre) es una enfermedad relativamente poco frecuente en comparación con otros tipos de cáncer, como el cáncer de mama, el de próstata o el de colon. Los tratamientos actuales permiten curar la leucemia en la mayoría de los casos.

La leucemia es una enfermedad cancerígena del sistema productor de sangre. Esta patología suele cursar con los siguientes síntomas:

  • Cansancio
  • Palidez
  • Propensión a las infecciones
  • Propensión a las hemorragias

La leucemia se caracteriza por un aumento excesivo de glóbulos blancos (leucocitos) en la médula ósea. Estos son, sin embargo, inmaduros y disfuncionales. Esta situación perturba la formación normal de sangre y conduce a una falta de leucocitos, glóbulos rojos (eritrocitos) y plaquetas (trombocitos) maduros y sanos. El médico determina el diagnóstico a través de un análisis de sangre, y, para clasificar exactamente la variante de leucemia presente, suele ser necesario extraer una muestra de médula ósea (biopsia de la médula ósea). Se distinguen cuatro tipos de leucemia (cáncer de la sangre):

  • Leucemia linfoblástica aguda (LLA): se produce principalmente en los niños. La LLA aparece también en el cerebro y las membranas cerebrales y, por tanto, se pueden producir síntomas neurológicos como parálisis. Como tratamiento es adecuada la quimioterapia en algunos casos combinada con radioterapia. El 80% de todos los casos se suelen resolver completamente.
  • Leucemia mieloide aguda (LMA): este tipo de leucemia surge de las células mieloides inmaduras. Las células mieloides son células madres de glóbulos blancos. La LMA puede surgir también de glóbulos rojos (eritrocitos) degenerados. Con el crecimiento rápido de células anormales “cancerosas” en la médula ósea, se interfiere en la proliferación de células rojas (eritrocitos) normales. La LMA ocurre principalmente en adultos.
  • Leucemia mielógena crónica (LMC): los granulocitos, subtipo celular de los glóbulos blancos, se multiplican enormemente en la LMC. Si la LMC llega a la fase aguda, surge la llamada crisis blástica. Entonces se liberan muchas células blancas inmaduras y no funcionales a la sangre. Como las células degeneradas también tienen tropismo, afinidad por el hígado o el bazo, estos órganos se inflaman a menudo en la LMC. Una característica típica de la LMC es el denominado cromosoma Filadelfia, un cambio genético que se manifiesta en más del 90% de los pacientes con LMC.
  • Leucemia linfocítica crónica (LLC): los médicos incluyen la LLC entre los llamados linfomas no-Hodgkin. Se produce principalmente en personas mayores. En la sangre y la médula ósea, los ganglios linfáticos, el hígado y el bazo se acumulan los llamados linfocitos B. En condiciones normales, los glóbulos blancos producen anticuerpos y, por lo tanto, juegan un papel importante en el sistema inmunológico. En la LLC, los linfocitos B cancerosos acumulados no funcionan bien. Por eso, el sistema inmunológico del paciente queda debilitado.

El cáncer de la sangre se trata principalmente por medio de quimioterapia y el trasplante de médula ósea. Tras el tratamiento, es importante realizar un seguimiento periódico.


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