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Lepra

Autor: Redacción Onmeda (19. marzo 2012)

La lepra es una enfermedad infecciosa bacteriana conocida desde hace mucho tiempo. Destruye la piel y las mucosas y ataca además a las células nerviosas. Si se diagnostica demasiado tarde puede producir daños irreparables. Sin embargo, con un diagnóstico y un tratamiento a tiempo su curación es posible.

A nivel mundial aparecen cada año unos 250.000 nuevos casos de lepra, principalmente en el Sudeste Asiático. En España la lepra ya no es una enfermedad importante; solo se dan algunos casos aislados importados. Por razones desconocidas, la lepra prácticamente desapareció en Europa en el siglo XVI.

La causa de la lepra es la infección con un agente patógeno concreto, la bacteria Mycobacterium leprae, que puede vivir en el interior de las células del cuerpo humano. No obstante, todavía no se sabe el proceso completo de cómo surge exactamente la lepra: hay personas que portan el agente patógeno de la lepra sin que lleguen a desarrollar la enfermedad.

Sólo en un porcentaje que varía entre el cinco y el 10% de las personas contagiadas, los agentes patógenos de la lepra causan los primeros síntomas en forma de pequeñas manchas cutáneas aisladas que, a menudo, pasan desapercibidas y que pueden desaparecer por sí solas (la llamada lepra indeterminada). Si la lepra persiste, pueden darse diferentes cuadros clínicos dependiendo de la reacción inmunitaria individual:

  • La lepra lepromatosa (o lepra multibacilar) es la forma más grave de lepra y surge en caso de falta de respuesta inmunitaria. Es muy contagiosa.
  • La lepra tuberculoide se da cuando hay respuesta inmunitaria. El riesgo de contagio es bajo.
  • Las diferentes formas que se dan entre las dos formas extremas de lepra se denominan formas borderline o dimorfas.

Puesto que el agente patógeno de la lepra ataca las células nerviosas tras el contagio, el sentido del tacto es el primero en afectarse. La consecuencia es que con frecuencia, dada la alteración de la sensibilidad, los enfermos de lepra se queman y lesionan las manos y los pies. A menudo se dan así mutilaciones y minusvalías graves. Posteriormente, la lepra puede provocar también ceguera si no se trata. Gracias a la mejora de las condiciones socioeconómicas y sanitarias y a los nuevos medicamentos se ha conseguido eliminar la lepra en muchos países: con un tratamiento combinado de varios antibióticos (multiterapia, MDT) es posible el tratamiento satisfactorio de la lepra.





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