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Infección por rotavirus

Autor: Redacción Onmeda Revisión médica: Dr. Tomás Rodelgo (14 de Octubre de 2016)

© iStock

La infección por el virus rotavirus suele afectar, sobre todo, a los niños entre los seis meses y los dos años y es el causante de la mayor parte de las gastroenteritis agudas en lactantes y niños pequeños. El rotavirus es muy contagioso y resistente y se transmite por vía fecal-oral. La deshidratación es la complicación más grave asociada a la gastroenteritis por rotavirus. Existen vacunas para prevenir la gravedad del rotavirus y evitar las hospitalizaciones que suele provocar.

Una infección por rotavirus se suele manifestar con síntomas como diarrea intensa, vómitos, fiebre y dolor abdominal. Los niños menores de 2 años (a partir de los seis meses de vida) son los más propensos a sufrir estos síntomas. Los adultos, sin embargo, también pueden sufrir una infección por estos virus. La deshidratación es el mayor riesgo que puede provocar el rotavirus, especialmente cuanto más pequeño sea el niño.

La presencia del virus en el intestino se puede demostrar mediante un análisis de heces. No existe un tratamiento específico para el rotavirus. El tratamiento se basa en aliviar los síntomas, junto con la rehidratación de líquidos y electrolitos para la diarrea y los vómitos y reposo. La infección por rotavirus es la primera causa de hospitalización por diarrea en menores de dos años en España.

Para prevenir una infección por rotavirus es fundamental tomar medidas higiénicas. Aún así, esto no suele ser suficiente para evitar la infección porque este virus es muy contagioso y resistente.

Actualmente, es posible vacunar a los niños contra el rotavirus. La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda prevenir el rotavirus debido a la gran carga sanitaria global que se atribuye a esta infección.

Así, existen dos vacunas en el mercado que son efectivas si se administran entre los 2 y los 6 meses de edad, disminuyendo los casos graves de la enfermedad y previniendo la necesidad de atención médica o ingreso en el hospital. Esta vacuna es recomendable en niños que entran en contacto con otros niños a una edad muy temprana por ejemplo en las guarderías. No está incluida en el calendario oficial del Consejo Interterritorial de Salud, pero sí como vacuna no financiada en el calendario recomendado por el Comité Asesor de Vacunas y la AEP.A día de hoy no está incluida en el calendario de vacunación de España.

Una infección por rotavirus es la primera causa de hospitalización por diarrea en menores de cinco años en España.

Definición

El rotavirus es un virus esférico que pertenece a la familia Reoviridae. Su clasificación en grupos está basada en la proteína VP6 y hay siete en la actualidad, denominados con letras (A-G). Los rotavirus de los grupos A, B y C se detectan en humanos y animales, pero los grupos D, E, F y G tan solo han sido aislados en animales. El grupo A está relacionado con la producción de diarrea grave en la infancia.

Incidencia

Una infección por rotavirus es la causa más frecuente de diarrea en niños menores de dos años. Los rotavirus del serotipo A son los responsables de la mayor parte de las infecciones intestinales a nivel mundial. En los países subdesarrollados una infección de este tipo puede ser mortal. Se estima que en los países en vía de desarrollo se infectan cada año 100 millones de niños por rotavirus y de 600.000 a 1 millón fallecen a causa de la gastroenteritis por este virus. Estos datos se refieren a niños menores de 2 años. En los países desarrollados las muertes por rotavirus se producen de forma muy esporádica, pero conllevan una importante carga económica.

Los adultos también se pueden infectar por rotavirus. Lo más frecuente es que el virus se transmita de los niños a sus padres. Los mayores de 60 años y los ancianos también son susceptibles a padecer gastroenteritis por rotavirus, sobre todo, aquellos que están ingresados en hospitales o en residencias de ancianos.

En España, se estima que el rotavirus es responsable del 14 al 30 % de todos los casos de gastroenteritis, y una cuarta parte de ellos requieren hospitalización. También requiere de una alta utilización de recursos sanitarios (cuesta al Sistema Nacional de Salud español 28 millones de euros al año y causa la pérdida de la productividad en dos tercios de los padres).

El rotavirus no solo se sufre una vez; la probabilidad de que un niño se contagie de una infección por rotavirus durante los primeros dos años de vida es del 96%, mientras que hay un 69% de probabilidades de que se infecte una segunda vez y un 42% de una tercera (por serotipos distintos).

Causas

La vía de trasmisión del rotavirus es la fecal-oral. Este virus es muy contagioso y resistente. Y las personas se pueden contagiar a través del agua, los alimentos, artículos como los juguetes o el contacto en pasamanos o picaportes.

El tiempo entre el contagio y la manifestación de la infección intestinal (periodo de incubación) oscila entre dos y tres días. Una persona infectada por el virus es capaz de transmitir la infección durante todo el tiempo en el que está afectada por ella. Normalmente, este periodo dura unos ocho días más o menos. Aunque puede variar según la persona.

Existen varios serotipos de rotavirus. Estos se manifiestan en periodos del año diferentes. La mayoría de las infecciones por rotavirus en España se producen por el tipo G1P . Una vez que se ha superado una infección por el virus se consigue la inmunidad frente a este serotipo concreto de rotavirus. Esto no significa que la inmunidad sea completa frente a todos los serotipos del virus. Resumiendo, un bebé que ya ha pasado una infección por rotavirus puede volver a pasar la infección y volver a desarrollar los síntomas. Normalmente, un bebé se hace inmune al tipo de virus que le produjo la infección, pero no a todos los tipos de rotavirus existentes.

Síntomas

La intensidad de los síntomas de una gastroenteritis por rotavirus puede variar de un paciente a otro. Los niños pequeños y los lactantes suelen ser los que manifiesten síntomas más intensos y graves. El periodo de incubación suele ser de dos a tres días. Al principio los síntomas son más bruscos con vómitos, fiebre y diarrea acuosa y suelen durar aproximadamente una semana. Así, los síntomas más frecuentes de una gastroenteritis por rotavirus son los siguientes:

Entre el 30 y el 40% de los casos pueden presentarse síntomas respiratorios. Además, las diarreas y los vómitos pueden provocar deshidratación. Esta suele precisar un tratamiento médico urgente, sobre todo, si el paciente es un niño o lactante.

Los signos de una deshidratación son los siguientes:

  • Sed
  • Nerviosismo y agitación
  • Sequedad lingual y mucosas en general
  • Confusión
  • Apatía
  • Ojos hundidos
  • Disminución de la diuresis (oliguria)

Recientemente, investigadores médicos han manifestado que el rotavirus, al tratarse de una infección sistémica, podría no limitarse solo a la producción de gastroenteritis, afectando a otros órganos y desencadenando otras manifestaciones agudas, fundamentalmente de tipo neurológico como las convulsiones afebriles asociadas a gastroenteritis (CGB).

Diferencias entre las gastroenteritis por rotavirus y por norovirus

El norovirus es otro tipo de virus capaz de producir una infección intestinal. Frecuentemente, se suele confundir con una infección por rotavirus.

Una infección por norovirus puede producir una importante infección intestinal que se manifiesta tres días después de que se haya producido la infección. Una infección de este tipo afecta tanto a bebés lactantes como a niños pequeños. Los jóvenes y los adultos también pueden verse afectados. La enfermedad puede llegar a ser grave en personas mayores y puede cronificarse en pacientes inmunodeprimidos.

Los síntomas de una infección por norovirus son similares a los de una infección por rotavirus. El paciente suele manifestar vómitos y diarreas severas que pueden desencadenar una deshidratación. Los pacientes suelen sentir malestar general, dolor abdominal, náuseas, dolor de cabeza y mialgias. La gravedad de los síntomas varía mucho de una persona a otra. Normalmente, los síntomas más intensos remiten a los tres días.

Una infección por rotavirus suele manifestar síntomas mucho más intensos que los que se presentan en una infección por norovirus, sobre todo, si el paciente es un niño menor de dos años.

La forma de diferenciar una infección de norovirus de una de rotavirus es realizando un análisis de heces.

Diagnóstico

El diagnostico de una infección por rotavirus se puede sospechar por varias vías. La presencia de síntomas característicos como diarreas acuosas, vómitos y dolor abdominal es muy indicativa de la presencia de esta patología. Además, si se conoce que otras personas del entorno han contraído la infección es probable que el diagnóstico de infección por rotavirus sea el más correcto. Sin embargo, una diarrea es un síntoma que se puede presentar en muchas patologías diferentes, sobre todo, si el paciente es un niño.

Para confirmar el diagnóstico de gastroenteritis por rotavirus es necesario realizar un análisis de heces. Para conseguir un diagnóstico más exhaustivo se realiza un análisis de las heces en el que se comprueba la presencia de los antígenos virales en heces a través de la prueba de detección rápida de antígenos. Si existieran sospechas de la presencia de otros gérmenes responsables de la diarrea se podrían realizar un coprocultivo.

Tratamiento

El tratamiento para la infección por rotavirus se basa, principalmente, en tratar la pérdida de líquidos y electrolitos producida por la diarrea y los vómitos mediante soluciones orales. Esto es importante, sobre todo, en los lactantes en los cuales se puede producir fácilmente una deshidratación.

Los adultos que sufren una infección por rotavirus y manifiestan los síntomas característicos pueden compensar la pérdida de líquidos aumentando la ingesta de líquidos. De esta manera es posible la rehidratación. Los bebés y los niños más pequeños, sin embargo, pueden necesitar en muchas ocasiones que sean rehidratados en el hospital porque no son capaces de tolerar los líquidos de forma oral. También puede precisarlo un adulto o niño mayor cuando los vómitos no cesan.

Si la infección por rotavirus es leve, es suficiente con aumentar la ingesta de líquidos de los más pequeños. Atendiendo a la edad del bebé, se pueden ofrecer agua o infusiones. Es importante que el niño ingiera alimentos sólidos siempre que sea posible. En caso de deshidratación es necesaria una rehidratación con suero y electrolitos. En casos de deshidratación grave y aumento de diarrea se necesita una rehidratación intravenosa inmediata.

Actualmente se recomienda ingerir alimentos sólidos sin restricciones tras el periodo de rehidratación, al contrario, de las recomendaciones tradicionales que preferían una dieta blanda o astringente con arroz, manzana, etc. En este sentido, se recomienda consumir carne magra, yogurt o carbohidratos complejos, por su buena tolerancia. Si el niño está con lactancia natural no se debe interrumpir en ningún momento.

Será necesario el ingreso en el hospital en casos de:

  • Deshidratación grave
  • Apariencia séptica
  • Vómitos
  • Empeoramiento de la diarrea o de la deshidratación.
  • Diarrea en pacientes de riesgo (menores de 3 meses, paciente con inmunosupresión u otra patología de base.

Una infección por rotavirus no se puede tratar de forma etiológica con fármacos de ningún tipo, es decir: no existen medicamentos contra el propio virus. La única opción es la prevención mediante la vacunación. Para que la vacunación sea completa y adecuada se tiene que completar antes de que el niño cumpla los 6 meses de edad.

Consejos de alimentación para niños con diarrea aguda

Los profesionales sanitarios recomiendan las siguientes medidas para tratar a los niños que sufren una diarrea aguda asociada con la infección por rotavirus.

  • Si el niño está recibiendo lactancia materna es recomendable introducir un biberón con suero para rehidratar al bebé entre toma y toma.
  • Los niños que están recibiendo lactancia materna tienen que seguir con este tipo de alimentación a pesar de la diarrea y no cambiar a leche artificial porque esto puede provocar intolerancias alimentarias.
  • Los bebés que reciban leche artificial pueden seguir tomando el mismo tipo de leche aunque es recomendable hacer tomas más pequeñas y más seguidas.
  • Los bebés que son alérgicos a la lactosa y se están alimentando con un tipo de leche especial para su caso concreto no deben cambiar de leche.

Consejos para adultos

Una infección por rotavirus suele superarse sin complicaciones y, a veces, sin apenas síntomas. De hecho, muchos adultos ni siquiera son conscientes de que se han infectado. Por este motivo, es muy fácil que transmitan el virus a familiares y, sobre todo, a niños pequeños.

Los adultos no suelen necesitar un tratamiento específico porque el cuerpo es capaz de recuperarse de síntomas como los vómitos o la diarrea sin la necesidad de un tratamiento farmacológico específico.

Tanto en los niños como en los adultos es importante la rehidratación. Lo más recomendable es elegir agua mineral o infusiones sin azúcar. Si la deshidratación ha sido muy severa se puede recurrir a los sueros y los preparados con electrolitos que se venden en las farmacias.

Una dieta blanda o astringente es adecuada para tratar una gastroenteritis en adultos. Así, se recomienda no tomar alimentos sólidos durante las 12 primeras horas y solo ingerir líquidos con sales para la rehidratación oral, que se adquieren en farmacias para este fin. Después de este periodo se puede ir introduciendo alimentos sólidos en pequeñas cantidades.

Evolución

Una infección por rotavirus suele cursar con diarreas leves, pero pueden evolucionar a síntomas muy graves, sobre todo, en lactantes donde el sistema inmunitario todavía no está desarrollado completamente. Una infección por rotavirus suele durar de 2 a 6 días, siendo la duración media de una semana. La complicación más grave es la deshidratación que puede presentarse como consecuencia de la diarrea y los vómitos.

El rotavirus es la principal causa de gastroenteritis aguda en niños menores de dos años y causa alrededor de 600.000 muertes infantiles al año.

Prevención

Medidas generales de prevención

Una infección por rotavirus no se puede prevenir solo con medidas higiénicas porque el virus tiene una elevada capacidad infectante y es muy resistente, tanto a jabones como a productos desinfectantes. Aun así, se recomienda seguir una serie de medidas higiénicas, sobre todo, si se entra en contacto con personas con una gastroenteritis por rotavirus o cualquier otro germen.

Lo ideal es evitar el contacto directo con personas infectadas con el virus rotavirus. En el caso de que el paciente sea un hijo, esto no es posible. Por este motivo, es importante extremar las medidas higiénicas. Esto incluye lavarse las manos después del contacto con el paciente y desinfectar utensilios compartidos como la vajilla, los pomos de la puerta, los mandos de la televisión o el servicio.

Es conveniente que un niño infectado por rotavirus no acuda al colegio hasta que se haya recuperado para evitar la transmisión del virus a compañeros y amigos del niño.

Una infección por rotavirus es la primera causa de hospitalización por diarrea en los niños por lo que también aquí hay que extremar las precauciones para no infectar al personal sanitario. Si un niño se encuentra ingresado por este motivo, es imprescindible el empleo de guantes, el lavado de manos y la desinfección del material médico en contacto con el niño. Las superficies también deben lavarse con agua y jabón.

Vacuna para el rotavirus

Actualmente existen en el mercado dos vacunas para prevenir la infección por rotavirus. Estas vacunas están indicadas para lactantes. Se administran por vía oral y, dependiendo de la marca comercial son necesarias 2 o 3 dosis. En ninguna de las dos vacunas se debe restringir la ingesta de alimentos.

No existen datos de seguridad o eficacia si se intercambian las dos vacunas que hay en el mercado, por lo que se recomienda completar la pauta de administración con la misma vacuna.

La vacuna debe ser administrada en centros acreditados para la vacunación y nunca por los padres, para garantizar su correcta administración, registrarla y observar al niño para controlar posibles reacciones adversas y desechar el vial utilizado de forma segura.

La vacuna frente al rotavirus está indicada, sobre todo, para aquellos niños que acuden a la guardería antes de cumplir los dos años y que están en contacto directo con otros niños. Puesto que puede tener efectos sobre la invaginación intestinal, se recomienda que la primera dosis se administre entre las semanas seis y ocho. Las vacunas para el rotavirus se pueden administrar con el resto de las vacunas del calendario de vacunación.

La mayoría de los bebés que reciben la vacuna no presentan diarrea por rotavirus y, casi todos ellos, quedan protegidos de las diarreas por rotavirus severas.

Se recomiendan las dosis a las edades siguientes:

  • Primera dosis: 2 meses
  • Segunda dosis: 4 meses
  • Tercera dosis: 6 meses (de ser necesaria según la marca de la vacuna utilizada)

A día de hoy la vacuna frente al rotavirus no está incluida en el calendario oficial del Consejo Interterritorial de Salud, sin embargo, sí está como vacuna no financiada en el calendario recomendado por el Comité Asesor de Vacunas y la Asociación Española de Pediatría.

Ante la vacunación, debemos estar pendiente de posibles efectos adversos. Estos son las siguientes:

  • Durante la primera semana tras la toma de la primera dosis de la vacuna, hay que prestar atención por si el bebé presenta episodios de dolor abdominal con llanto marcado, vómitos o se observa la presencia de sangre en las heces. Además, el bebé podría mostrarse débil o muy irritable.
  • También hay que estar atento ante posibles síntomas inusuales como una reacción alérgica severa o fiebre alta. En cualquier caso de duda o alarma, es importante consultar al médico.

En algunos niños puede aparecer invaginación como efecto adverso a la vacunación, pero el riesgo es bajo. De todos modos, se deben vigilar las reacciones adversas de las vacunas frente al rotavirus.

La Asociación Española de Pediatría recomienda la vacunación frente al rotavirus en todos los lactantes.

Fuentes

  • Diagnóstico clínico y tratamiento de Cleveland Clinic; Wialm D. Carey; 2012; El Manual Moderno.
  • Manual de Diagnóstico y Terapéutica en Pediatría; j. Guerrero, J.A Ruiz, J.J Menéndez, A. Barrios; 5ª ed.; Publimed.
  • Rotavirus; Desayunos con prevención, iniciativa de Sanofi Pasteur MSD, septiembre 2016.
  • Manual de Vacunas en línea de la Asociación Española de Pediatría (AEP cap. 35).
  • Onmeda International

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