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Infarto de miocardio: medidas de urgencia

Autor: Redacción Onmeda (19. marzo 2012)

Tras sufrir un infarto cardiaco (infarto de miocardio) es importante administrar un tratamiento médico con rapidez. En la primera hora posterior al infarto hay mayor probabilidad de que las medidas de urgencia adecuadas consigan restablecer la irrigación del miocardio por medio de medicamentos o de la dilatación de las arterias coronarias obstruidas.

Las primeras medidas inmediatas tras el infarto cardiaco corren a cargo del médico de urgencia. Este puede detectar enseguida arritmias peligrosas y administrar el tratamiento oportuno. Los analgésicos potentes mitigan el dolor asociado al infarto. Los fármacos anticoagulantes evitan que crezca el trombo o que surja uno nuevo en otro lugar. Una vez en el hospital, se supervisa al paciente al menos durante dos o tres días en la unidad de vigilancia intensiva. Durante ese tiempo se coloca un dispositivo de acceso al sistema vascular (catéter venoso central, CVC) para continuar el tratamiento, y unas “gafas nasales” para la administración de oxígeno. A través del catéter venoso central el paciente recibe fármacos anticoagulantes (heparina). Entre las medidas de urgencia que se llevan a cabo inicialmente se incluye, asimismo, la monitorización constante de la presión arterial y su regulación en caso necesario; a ello contribuye el uso de nitroglicerina; los nitratos (disminuyen el trabajo del corazón) no han demostrado eficacia en la fase aguda y actualmente no se recomiendan.

En la fase temprana de un infarto de miocardio la dilatación con balón y la trombólisis (es decir, la disolución del trombo causante —fibrinolisis—) son las dos principales medidas de urgencia en el tratamiento del infarto cardiaco. En la dilatación con balón el médico introduce un tubo plástico fino, normalmente dotado de un balón plegado, a través de un vaso sanguíneo de la ingle y lo desplaza hasta la arteria coronaria que presenta la estenosis. Por medio de una presión elevada rellena el balón de una mezcla de medio de contraste y sal. El balón ensanchado dilata el vaso sanguíneo. El medio de contraste hace que se pueda visualizar correctamente el balón en una radiografía.

Con el fin de evitar que vuelva a producirse un estrechamiento vascular tras un infarto cardiaco, el facultativo introduce por medio del catéter con balón un stent, es decir, un soporte vascular de acero inoxidable que se expande contra la pared del vaso. El stent puede ir recubierto de fármacos cuyo objetivo es evitar una nueva obstrucción y, por tanto, otro infarto de miocardio.

Estas medidas inmediatas son adecuadas para restablecer el flujo sanguíneo del vaso afectado en las primeras horas tras el infarto cardiaco.

Otras medidas

Si el infarto cardiaco (infarto de miocardio) evoluciona sin complicaciones, el paciente permanece en el hospital durante 7 a 14 días para el tratamiento estacionario. Tras la estancia hospitalaria se llevan a cabo medidas adicionales en una clínica de rehabilitación o un centro médico ambulatorio. Entre estas se incluyen la actividad física progresiva, la estabilización psicológica y la formación sobre hábitos de vida saludables (por ejemplo, la alimentación correcta tras un infarto, las modalidades deportivas adecuadas, la eliminación del estrés, los controles de peso).

Tras un infarto se establece, asimismo, un tratamiento farmacológico continuado. Este tratamiento de larga duración se compone principalmente de:

  • Ácido acetilsalicílico para inhibir la agregación plaquetaria,
  • Betabloqueantes
  • Medicamentos reductores del colesterol (estatinas)
  • Fármacos para disminuir la presión arterial (inhibidores ECA o antagonistas de los receptores de la angiotensina ARA II).

El tratamiento medicamentoso a largo plazo después de un infarto de miocardio coincide con el prescrito en caso de cardiopatía isquémica (CI). Los fármacos empleados reducen el riesgo de sufrir un nuevo infarto. Otras medidas recomendables para los pacientes que han sobrevivido a un ataque al corazón consisten en acudir periódicamente al internista o cardiólogo para someterse a reconocimientos y evitar los factores de riesgo como el sobrepeso o el tabaquismo.





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