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Herpes zóster (culebrilla)

Autor: Redacción Onmeda Revisión médica: Dr. Tomás Rodelgo (19 de Febrero de 2014)

© Jupiterimages/Digital Vision

No hay herpes zóster sin varicela: solo las personas que han padecido varicela en el pasado (en ocasiones de forma inadvertida) pueden desarrollar este tipo de herpes.

Al igual que en el caso de la varicela, el herpes zóster está causado por un virus específico denominado varicela zóster, que suele causar varicela en la infancia. Una vez superada esta enfermedad infantil, el virus permanece en el cuerpo, latente en algunas células nerviosas de la médula espinal. Determinadas circunstancias pueden causar su reactivación y la aparición del herpes zóster. En la mayoría de los casos, este fenómeno se produce en personas de más de 40 años de edad.

Un signo característico de un herpes zóster es una erupción cutánea. A diferencia de la varicela, que se manifiesta en todo el cuerpo, los síntomas del herpes zóster solo suelen manifestarse en un lado del cuerpo y en una zona limitada: a lo largo de los nervios en los que el virus había estado latente hasta el momento. Por lo general, este tipo de herpes afecta a la piel del tórax y el abdomen. La erupción suele iniciarse en la columna vertebral y se extiende después en forma de culebra (de ahí la denominación popular “culebrilla”) hacia la zona anterior del cuerpo, como un cinturón. La piel se inflama, adquiere un color rojizo y aparecen pequeñas ampollas superficiales.

Por norma general, el herpes zóster evoluciona con rapidez y se cura al cabo de un máximo de cuatro semanas. Sin embargo, en personas de edad avanzada o con el sistema inmunitario debilitado pueden surgir complicaciones.

Si detecta cualquier síntoma de herpes zóster, acuda a su médico de inmediato, ya que, por lo general, cuanto antes se administran medicamentos adecuados, más rápidamente remiten los síntomas.


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