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Herpes zóster (culebrilla): síntomas

Autor: Redacción Onmeda (19. febrero 2014)

Los síntomas característicos del herpes zóster se presentan en la piel. En las personas que han padecido una infección por varicela, el virus (varicela zóster) permanece latente en los nervios y, tras reactivarse, suele causar una erupción cutánea (a menudo en forma de culebra). Al contrario que en la varicela, que afecta a todo el cuerpo, los síntomas del herpes zóster están claramente delimitados: la erupción solo se manifiesta en un lado del cuerpo (derecho o izquierdo), en la zona del nervio espinal o craneal afectados. Son raros los casos en los que no aparecen estas alteraciones en la piel; en estos casos el término médico empleado es zoster sine herpete.

El primer síntoma de un herpes zóster es el malestar general: el enfermo se siente cansado y presenta algo de fiebre. Tras dos o tres días aparecen dolores y picores más fuertes, acompañados de alteraciones de la sensibilidad en las zonas asociadas al nervio afectado. Poco después se produce una hinchazón rojiza en esta zona y se forman nódulos en forma de racimo. Posteriormente, se transforman en vesículas que pueden tener desde el tamaño de la cabeza de un alfiler hasta el de un guisante. Estas vesículas pueden contener un líquido acuoso o sanguinolento.

Normalmente, el herpes zóster aparece en la piel del tórax o el abdomen. La erupción cutánea suele empezar en la columna vertebral y las vesículas se van extendiendo hacia la parte anterior del cuerpo, sin llegar a la línea media, en forma de culebra, como la mitad de un cinturón. Si los síntomas aparecen en el tronco, puede producirse una parálisis, aunque este tipo de herpes zóster es muy poco común.

Cuando el virus varicela zóster se encuentra en un nervio craneal, el herpes zóster puede aparecer también en la cara. Es muy común la afectación del nervio facial (nervus trigeminus), que causa síntomas de herpes zóster en un ojo, la nariz, la frente y el cuero cabelludo de una mitad de la cara (denominado zoster ophthalmicus). Si llega a formarse una úlcera en la córnea del ojo afectado, puede ocasionar daños permanentes e incluso en la pérdida de la visión.

Un herpes zóster en el oído (llamado zoster oticus) puede provocar una parálisis facial (llamada paresia facial) hasta en un 60% de los afectados, aunque en algunos casos remite por completo. También es posible que se produzca una parálisis de los músculos faciales si el herpes zóster aparece en el cuello. Otras zonas en las que puede aparecer son la mandíbula (zoster maxiliaris) y los genitales (zoster genitalis).





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