Herpes zóster (culebrilla): Causas

Última revisión: 19. febrero 2014Autor: Redacción OnmedaRevisión médica: Dr. Tomás Rodelgo

El causante de la culebrilla o herpes zóster es el mismo virus que causa la varicela, el denominado virus de la varicela o virus varicela zóster (VVZ). Este virus pertenece al grupo de los virus del herpes. Los médicos también denominan herpesvirus humano tipo 3 (HHV 3) a este agente patógeno de la varicela y el herpes zóster.

Cuando una persona, generalmente durante la infancia, entra en contacto con el agente patógeno de la varicela y el herpes zóster, lo primero que causa el virus es una infección de varicela. A continuación, se expande a lo largo de las fibras nerviosas hasta determinados ganglios nerviosos de la columna vertebral (los denominados ganglios espinales). El virus varicela zóster también puede penetrar en el cerebro y en los ganglios nerviosos que allí se encuentran (ganglios cerebrales). Puede anidar en dichos ganglios nerviosos y permanecer latente toda la vida sin provocar necesariamente la enfermedad.

Sin embargo, determinadas circunstancias pueden reactivar este virus latente y dar lugar al herpes zóster. Hasta la fecha, no se ha podido determinar con claridad por qué o cómo se produce dicha reactivación. No obstante, se ha observado que las personas con un sistema inmunitario alterado (por ejemplo, en caso de padecer una infección por VIH o casos de cáncer) son especialmente proclives a desarrollar el herpes zóster.

Asimismo, existen determinados medicamentos que pueden desencadenar la aparición del herpes zóster. Es el caso de los denominados bloqueadores del factor de necrosis tumoral (TNF), que se utilizan en tratamientos de enfermedades reumáticas como la artritis reumatoide y que favorecen la aparición del herpes zóster. Además, el herpes zóster se da más a menudo en determinadas familias, lo cual indica un carácter hereditario. El estrés agudo y el estrés psicológico son otras de las posibles causas del herpes zóster, así como una nueva infección causada por el patógeno de la varicela.

Transmisión

El herpes zóster, contrariamente de lo que sucede con la varicela, es poco contagioso: los virus que causan el herpes zóster (virus de la varicela o varicela zóster) solo se transmiten a través del líquido de las ampollas que se forman, lo que se conoce como infección por contacto. La transmisión del virus contenido en el líquido de las ampollas solo puede afectar a personas que nunca hayan padecido la varicela, es decir, que no tenga el virus en su organismo. Sin embargo, la primera infección por el virus varicela zóster nunca da lugar al herpes zóster, ni siquiera cuando los patógenos provienen de las ampollas del herpes zóster: las personas así infectadas desarrollan la varicela. Por el contrario, el herpes zóster no representa peligro alguno de contagio para las personas que ya han padecido la varicela.

Incluso en el caso de que la madre padezca herpes zóster durante el embarazo, no existe riesgo alguno para el feto. Sin embargo, la transmisión del virus de la varicela por el líquido de las ampollas del herpes zóster sí que puede llegar a ser un problema si la embarazada no es inmune, es decir, si no ha sido vacunada y si aún no ha padecido la varicela, ya que, si la futura mamá desarrolla una infección de varicela, en casos excepcionales podría transmitir el virus al feto a través de la placenta. Asimismo, una infección de varicela de la madre justo antes o después del parto puede representar un riesgo grave para la salud del neonato. Por eso, se recomienda que las personas que padezcan herpes zóster eviten mantener un contacto directo con mujeres embarazadas. Una vez formada la costra de las ampollas, deja de existir riesgo de contagio.

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