Publicidad

Publicidad

Publicidad

Publicidad

Publicidad

Gastroenteritis

Autor: Redacción Onmeda (21 de Marzo de 2016)

© iStock

La gastroenteritis (infección gastrointestinal o GEA) es una inflamación del tracto intestinal (estómago e intestino) que suele cursar con diarrea y vómitos. Suele estar provocada por una infección, la ingesta de un alimento en mal estado o incluso por el estrés. Es un problema muy común que afecta especialmente durante la infancia.

Normalmente, la causa de la infección gastrointestinal son norovirus en los adultos y rotavirus en los niños. Los síntomas de la gastroenteritis suelen comenzar de forma repentina. Las molestias de una gastroenteritis varían según el patógeno y pueden ser leves o muy intensas. La diarrea puede contener sangre y moco. Típicamente se produce:

La gastroenteritis se transmite casi siempre mediante una infección por contacto: los agentes patógenos llegan a los objetos y superficies desde las deposiciones y los vómitos del enfermo. Desde allí, en caso de falta de higiene, los patógenos pueden llegar hasta la boca de otra persona a través de las manos y, por consiguiente, también hasta su estómago y su intestino, lo que daría lugar al contagio. Los médicos denominan a esta forma de contagio como transmisión fecal-oral.

Debido principalmente a las malas condiciones higiénicas, como sucede en los países en vías de desarrollo, los agentes patógenos de las gastroenteritis también se suelen transmitir por el agua potable o los alimentos contaminados por los gérmenes o sus toxinas.

Por lo general, en el caso de las personas con un buen estado de salud, el tratamiento de la gastroenteritis se limita a reponer los líquidos, electrolitos y nutrientes perdidos con la diarrea. Es importante beber mucho, sobre todo agua mineral, limonada alcalina o infusiones de hierbas sin azúcar. En el caso de la gastroenteritis de origen bacteriano, los pacientes, a veces, tienen que tomar medicamentos específicos contra los patógenos, es decir, antibióticos.

En la mayoría de casos la infección gastrointestinal se supera en unos pocos días y sin complicaciones: el vómito suele cesar al cabo de uno o dos días, la diarrea disminuye entre dos y siete días después. Por lo general, la gastroenteritis de origen vírico evoluciona de forma más leve que la desencadenada por bacterias.

Para evitar que los virus o bacterias sigan extendiéndose, los pacientes y sus contactos deben seguir ciertas medidas higiénicas, como lavarse las manos a menudo.

La gastroenteritis se conoce popularmente con la denominación de gripe estomacal, pero, aunque su nombre haga suponerlo, la gripe del estómago no tiene nada que ver con una infección gripal.


Publicidad