Fimosis (estrechamiento del prepucio): Tratamiento

Autor: Redacción OnmedaRevisión médica: Dra. Isabel Pescador

La fimosis se trata a base de alargar o extirpar el prepucio, con el objeto de posibilitar una buena higiene corporal, una evacuación de orina y una correcta actividad sexual.

Un tratamiento con una pomada con cortisona es solo recomendable en una fimosis leve. Así, se aplica la crema en la punta del pene dos veces al día durante un periodo comprendido entre las cuatro a ocho semanas. Tras dos semanas de tratamiento puede empezar, con cuidado, a retraer el prepucio y repetirlo sucesivamente para ir estirándolo. De esta manera, se evita el desgarro de la piel. En el 50 al 75% de los casos una fimosis leve se trata de esta manera con éxito.

Un tratamiento sin intervención no siempre es efectivo. Si el estrechamiento del prepucio persiste se dificulta la micción y aparece infección del tracto urinario. En estos casos es recomendable operar la fimosis (circuncisión).

Cirugía

En determinados casos de fimosis se requiere una intervención quirúrgica. Los casos más importantes son los siguientes:

La intervención es pequeña y en general se puede realizar de manera ambulatoria. Dura normalmente unos pocos minutos. Una fimosis en niños es mejor operarla a partir del tercer año, porque en algunos casos existe la posibilidad de que el prepucio se estire de forma espontánea. Solo deberá hacerse antes si el estrechamiento es extremo y da lugar a dificultades en la micción, inflamaciones repetidas o si existe cicatrización en el prepucio. La operación debe ir acompañada de un posterior tratamiento de la herida.

Técnicas

En la operación de fimosis existen numerosas técnicas. En casi todos los casos se recurre a la circuncisión, que o bien deja intacta una parte del prepucio o bien lo circuncida del todo para liberar el glande.

Una circuncisión puede hacerse a través del acordonamiento con una campana de plástico (método Plastibell). El resto del prepucio acordonado cae al cabo de unos días. En casos de fimosis aguda y frenillos especialmente estrechos este método no suele ser aplicable. En la mayoría de las veces se aplica en niños pequeños.

Si no quiere circuncidarse puede recurrir al prolongamiento. El médico prolonga la abertura del prepucio con una incisión especial y técnica de sutura. El prepucio permanece intacto. También es posible prolongar el frenillo, lo que se combina, sin embargo, la mayoría de las veces con la circuncisión.

En el caso de parafimosis, esto es, el prepucio no vuelve a su posición original y comprime por tanto la corona del glande, es recomendable una intervención en la que se realiza un pequeño corte en un punto del prepucio (incisión dorsal). Así se evitan disfunciones agudas en la circulación sanguínea. En cuanto disminuye la inflamación, es necesaria una circuncisión.

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