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Faringitis

Autor: Redacción Onmeda Revisión médica: Dra. María Fernanda Pedrero (5 de Abril de 2016)

© iStock

La faringitis es la inflamación de la faringe. Es una de las enfermedades más comunes que afectan a la zona de la garganta, la nariz y el oído.

La faringitis aguda suele aparece por una infección por patógenos, en la mayoría de los casos virus (80-90% de las ocasiones), y rara vez por bacterias. Es muy común que se vean afectadas las mucosas nasales y laríngeas. 

Faringitis crónica es la denominación para las irritaciones persistentes en la zona de la faringe. Esta enfermedad puede estar causada por diferentes desencadenantes, por ejemplo: agentes tóxicos en el ambiente, fumar tabaco, beber alcohol, uso de aire acondicionado, alergias, trastornos metabólicos (como la diabetes mellitus) o cambios hormonales (como los producidos por la menopausia o el hipotiroidismo).

Una faringitis aguda suele comenzar de repente y viene acompañada de dolores de garganta. Si la faringitis está provocada por un virus (faringitis viral) se manifiesta, además, con fiebre y dolor de cabeza. En este caso, el tratamiento es sintomático.

La faringitis crónica muestra más síntomas que se desarrollan principalmente por un prolongado contacto de la mucosa faríngea con agentes irritantes; los síntomas típicos de la faringitis crónica con inflamación mucosa son una sensación de sequedad y un carraspeo constante. Al toser se expulsa una mucosidad que puede ir acompañada de una tos irritativa, así como de la sensación de tener algo extraño en la garganta. En la faringitis crónica, el primer tratamiento es eliminar el factor desencadenante de la enfermedad una vez identificado. Seguidamente, se recomienda tomar otras medidas, como vahos o crear un ambiente más húmedo y menos cargado.

Independientemente de que la faringitis sea crónica o aguda, si se trata correctamente se logra curar bien. Para evitar una inflamación faríngea, pueden ser útiles todos los tratamientos que contribuyan al fortalecimiento de las defensas del organismo, así como una forma de vida sana con una alimentación equilibrada y ejercicio físico regular. Para prevenir la faringitis, se debe evitar fumar, consumir alcohol  y procurar que el ambiente no esté reseco; también es importante beber líquidos a menudo.


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