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Estreñimiento: Causas

Autor: Redacción Onmeda Revisión médica: Dr. Tomás Rodelgo (27 de Septiembre de 2016)

En un estreñimiento funcional o primario, las causas suelen estar en una de las siguientes alteraciones funcionales del intestino:

  • El movimiento del intestino grueso está muy ralentizado. El intestino grueso es lento y necesita más tiempo para conducir las heces hacia el recto. Esto hace que los productos de la digestión procedentes del intestino delgado se acumulen en el intestino grueso. Por otro lado, el mayor tiempo de permanencia de las heces en el intestino grueso, hace que se absorba más líquido de las heces, lo que hace que se vuelvan más duras y rígidas.
  • El intestino grueso trabaja en gran parte de una forma normal. Pero el recto está bloqueado, por lo que los afectados no pueden evacuar o solo con gran esfuerzo. En estos casos, estamos ante el llamado trastorno de vaciado.

Ambos trastornos de la actividad intestinal pueden ser funcionales. Esto significa que no puede hallarse ninguna causa orgánica para el estreñimiento.

Por otro lado, en un estreñimiento secundario, existe un gran número de causas que pueden provocarlo. Entre ellas se encuentran una alimentación incorrecta y pobre en fibra, diferentes enfermedades del intestino, nervios y músculos, trastornos hormonales y determinados medicamentos.

Alimentación y ejercicio

En la mayoría de los pacientes no se logra identificar la causa que explique los síntomas. En estos casos se habla de un estreñimiento idiopático y su patogenia se relaciona con un trastorno primario de la motilidad anorrectal o del colon. Durante mucho tiempo se ha creído que las dietas pobres en fibra y el sedentarismo ejercían una influencia determinante en la aparición de este trastorno. Sin embargo, no existen claras evidencias que puedan corroborar esta afirmación. Algunos pacientes mejoran con el ejercicio físico y suplementos de fibra. Otros, sin embargo, no obtienen mejoría.

Alteraciones neurológicas

Un estreñimiento también puede ser un síntoma de una enfermedad que, a simple vista, no tenga nada que ver con el intestino grueso. Así, las enfermedades nerviosas como el Parkinson o la esclerosis múltiple suelen ser causas de una evacuación dificultosa. También un accidente vascular cerebral, enfermedades psiquiátricas, tumores cerebrales o problemas musculares como la distrofia muscular o la miastenia gravis pueden ir acompañadas de estreñimiento.

Alteraciones metabólicas y endocrinas

También los trastornos del equilibrio hormonal pueden ser causas de un estreñimiento. Cuando, por ejemplo, el equilibrio hormonal se altera como consecuencia de una diabetes mellitus o de un hipotiroidismo, esto puede afectar a la actividad del intestino grueso y provocar un estreñimiento. También una insuficiencia renal crónica o una hipercalcemia, entre otras.

También las embarazadas padecen con frecuencia de estreñimiento: como consecuencia del cambio en el equilibrio hormonal durante el embarazo (especialmente de los niveles de las hormonas progesterona y gestágenos) se produce estreñimiento con frecuencia.

Otras causas

Los niños con alguna discapacidad (Síndrome de Down) o con una enfermedad crónica padecen con mayor frecuencia de estreñimiento que niños sanos, probablemente porque pueden moverse menos.

También es frecuente el estreñimiento en muchos viajeros por hallarse en un entorno desconocido, al igual que en algunos trabajadores a turnos, por la modificación del ritmo día-noche.

En ocasiones, el estreñimiento se debe a otros trastornos intestinales. Así, el estreñimiento es un síntoma común del síndrome de colon irritable. También enfermedades intestinales inflamatorias como la diverticulitis o la enfermedad de Crohn pueden provocar estreñimiento.

En raras ocasiones, un estreñimiento es un síntoma de tumores intestinales benignos, íleo intestinal (el transporte de las heces está completamente bloqueado) o cáncer intestinal. Por otro lado, enfermedades anales como fisuras, abscesos y hemorroides dolorosas pueden dificultar la defecación regular de los afectados.

Fármacos

Por otra parte, en muchas ocasiones las causas de un estreñimiento se hallan en determinados medicamentos, como efectos secundarios indeseados. Así, los analgésicos como, por ejemplo, los opiáceos, pueden ser al igual que algunos antidepresivos, la causa de un estreñimiento. También los denominados anticolinérgicos con los que se trata una necesidad excesiva de orinar o un pérdida de orina indeseada, pueden ralentizar la digestión en el intestino grueso. Los neurolépticos empleados para el tratamiento de psicosis también provocan a veces estreñimiento, al igual que los antiepilépticos, los antihistamínicos, los antiácidos con aluminio, anticonvulsivantes y los antihipertensivos. Estos últimos se utilizan en el tratamiento de la hipertensión arterial.

Otros medicamentos que pueden provocar estreñimiento son los espasmolíticos para el tratamiento de úlceras de estómago y de duodeno, así como los diuréticos. Asimismo, el hierro, el litio y los alcaloides de la vinca pueden ser causa de estreñimiento.

Abuso de laxantes

Entre las causas del estreñimiento se encuentra también el abuso de laxantes. Las personas que padecen estreñimiento crónico toman laxantes con frecuencia. Mientras se atenga a la dosificación y duración prescrita por su médico, no tiene por qué haber problemas.

Ahora bien, si toma una dosis demasiado alta de laxantes, esto puede disminuir el nivel de potasio en su cuerpo, lo que puede a su vez provocar un mayor estreñimiento. Comienza un circula vicioso: para combatir el estreñimiento necesita una dosis mayor de laxantes, lo que a su vez sigue disminuyendo el nivel de potasio. La consecuencia es una vez más el estreñimiento.

Pero no solo por "una dosis demasiado alta" y la posible alteración de los niveles de potasio; algunos laxantes actúan como "irritantes" en la mucosa intestinal y su efecto reiterado, aunque sea a dosis correctas, produce un "acostumbramiento", una cierta tolerancia que hace que cada vez se necesiten más dosis para conseguir el mismo efecto.


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