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Escarlatina

Autor: Redacción Onmeda (19. marzo 2012)

La escarlatina es una enfermedad infecciosa provocada por bacterias que, por lo general, se manifiesta en la edad infantil. Sin embargo, también puede declararse en otros grupos de edad. Las bacterias del grupo de los estreptococos (estreptococos del grupo A) atacan las mucosas. Las infecciones se suelen transmitir, casi siempre, por las gotitas de los estornudos o la tos.

Las bacterias forman una toxina que provoca los síntomas típicos de la escarlatina. Si se ha padecido escarlatina, el paciente tendrá protección durante toda su vida contra el subgrupo de estreptococos que la han producido. Pero sí puede darse una infección provocada por otros subgrupos.

Un paciente con escarlatina puede ser contagioso para otras personas durante el periodo de incubación (tiempo que transcurre desde la infección hasta los primeros síntomas), que varía entre uno y tres días.

Los síntomas de la escarlatina comienzan repentinamente. El paciente sufre fiebre alta, dolor de garganta y, en ocasiones, otros síntomas no tan característicos de esta enfermedad. Tras los primeros síntomas el paciente desarrolla una erupción cutánea (exantema) en todo el cuerpo. La erupción en el cuerpo destaca por manchas rojas del tamaño de una cabeza de alfiler. Algo característico de la escarlatina es el enrojecimiento de la lengua, la denominada lengua de frambuesa.

En la escarlatina no suelen bastar los síntomas externos de la enfermedad para emitir un diagnóstico seguro, puesto que también diferentes virus pueden causar síntomas similares. Por esta razón, en caso de sospecha de escarlatina, para verificar la presencia de estreptococos del grupo A se lleva a cabo una prueba rápida o un cultivo bacteriano.

Las posibles complicaciones son la propagación de la infección de escarlatina a través del riego sanguíneo por el cuerpo (septicemia) y los daños resultantes debidos a la toxina formada por las bacterias (fiebre reumática, glomerulonefritis). El tratamiento utilizado en primera línea es el antibiótico penicilina.

Actualmente, no existe una vacuna contra la escarlatina. Por ello, los padres deben acudir al médico y seguir el tratamiento prescrito en casa. El niño solo podrá volver al centro educativo cuando se haya recuperado completamente. De este modo, se previene el contagio de la escarlatina.





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