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Erisipela

Autor: Redacción Onmeda Revisión médica: Dra. Cristina Martín (16 de Diciembre de 2016)

© Jupiterimages/iStockphoto

Una erisipela es una infección bacteriana de la piel que puede afectar tanto a niños como a adultos. A través de pequeñas heridas en la piel pueden penetrar bacterias (la mayoría de las veces estreptococos del grupo A) a los vasos linfáticos de la piel y producir una infección local y, además, expandirse.

Junto con la afectación de las piernas, la erisipela se da con especial asiduidad en la cara (eritemas faciales). En el pasado la cara era el sitio de infección más común, pero ahora representa sólo alrededor del 20% de los casos, mientras que las piernas resultan afectadas en el 80% de los casos. En el transcurso de horas o unos pocos días se desarrolla en la piel afectada un enrojecimiento muy definido, en forma de llamas. La piel se inflama parcialmente y provoca una sensación de tirantez y dolor. No es raro que también provoque fiebre elevada.

Por cada 100.000 habitantes suele haber una media de 100 a 10 afectados por erisipela al año. Están especialmente expuestas personas con las defensas debilitadas, por ejemplo, las personas con diabetes.

Una erisipela precisa un tratamiento medicamentoso con antibióticos, generalmente con derivados de la penicilina. Dependiendo del grado de afectación, el tratamiento oral puede ser suficiente para los casos leves, pero si la afectación es moderada o grave, el paciente precisa inicialmente el medicamento por vena (intravenoso), y es posible que en unos días, según la evolución, sea suficiente el antibiótico en pastillas por vía oral. Si afecta a los brazos o las piernas, estas extremidades deben guardar reposo y hay que mantenerlas frías. Sin asistencia médica, la erisipela puede desembocar en complicaciones severas.

Definición

Según su definición estricta, una erisipela es una infección bacteriana de la piel. 

Generalmente se origina por estreptococos del grupo A, que se expanden por los vasos linfáticos de la piel.

La erisipela puede provocar enrojecimientos y dolor en la piel y desembocar en complicaciones severas. Son vulnerables sobre todo las personas con el sistema inmunológico debilitado.

Causas

Las causas de la erisipela se encuentran generalmente en pequeñas heridas de la piel. Las bacterias pueden penetrar, alcanzar los vasos linfáticos y expandirse.

Además de las pequeñas heridas, el agente patógeno puede introducirse en la piel también a través de las picaduras de mosquito o dermatomicosis entre los dedos de las manos (dermatomicosis interdigitales) o de los pies (tiña podal).

En la mayoría de los casos de erisipela la causa se halla en las infecciones por estreptococos del grupo A. Este tipo de bacterias producen toxinas que originan el cuadro característico de este tipo de dolencia. En casos poco habituales, los agentes patógenos pueden ser otros, por ejemplo, los estafilococos. Las personas sanas con el sistema inmunológico intacto rara vez sufren una erisipela. Son vulnerables quienes tienen las defensas debilitadas o sufren alguna afección primaria como, por ejemplo, los ancianos, personas que consumen alcohol en exceso, personas con diabetes o con trastornos circulatorios o personas infectadas por el  VIH.

Síntomas

Una erisipela muestra los típicos síntomas de una infección de la piel. Es habitual que la afección se produzca en las piernas y, con menor frecuencia, en la cara. A las pocas horas o a los pocos días de que se produzca la herida se desarrolla en la zona afectada de la piel un enrojecimiento muy delimitadas y en forma de llama. Si la infección afecta también a zonas más profundas del tejido, la delimitación de la extensión del eritema es menos clara y se considerará lo que se denomina celulitis.

Si la erisipela tiene un desarrollo agudo, pueden surgir otros síntomas en forma de diminutas hemorragias bajo la piel (hemorragia petequial). Incluso las partes de tejido afectadas pueden sufrir necrosis por falta de riego y provocar la muerte celular y del tejido. Habitualmente, entorno a la zona de afectación de la erisipela hay ganglios linfáticos inflamados que duelen cuando se ejerce presión.

Junto a los cambios visibles en la piel pueden aparecer otros síntomas. Si se presenta la erisipela por primera vez o se extiende la infección a una zona de la piel más amplia, puede originar (habitualmente antes de que empiece a aparecer el eritema) fiebre elevada con escalofríos. El afectado se encuentra mal y se siente débil y cansado.

Diagnóstico

A través de los síntomas que aparecen con la erisipela el médico puede, en la mayoría de los casos, establecer un diagnóstico: zona de piel enrojecida, inflamada y caliente, fiebre, en algunos casos, y una sensación de malestar general, se refieren claramente a una erisipela.

Para determinar el grado de afectación de la infección y el agente patógeno es recomendable hacerse un análisis de sangre.

Si se trata de una erisipela, el médico debe averiguar cuál puede haber sido la vía de acceso del agente patógeno (por ejemplo, heridas, eccemas o una infección cutánea por hongos como la Tiña) y si existen afecciones primarias o colaterales (diabetes mellitus, linfedema o trastornos circulatorios en las piernas, por ejemplo) que hayan favorecido la aparición de la erisipela. Aquí, sobre todo, juega un papel fundamental el debilitamiento del sistema inmunológico, que suele ser motivo, especialmente, de erisipelas recidivantes.

Tratamiento

El tratamiento de la erisipela consiste, en general, en la toma de antibióticos, la mayoría de las veces penicilina V o penicilina G. Estos principios activos combaten las bacterias (estreptococos del grupo A) que causan normalmente la erisipela. Si existe la sospecha de una infección mixta con otros agentes patógenos, como el estafilococo aureus, están indicados los antibióticos de la familia de las cefalosporinas.

A menudo es preciso tratar la erisipela en un hospital, porque al principio los antibióticos se suministran por vía intravenosa, cuando el grado de afectación es moderado-severo.

El tratamiento con antibióticos suele durar de 10 a 14 días, y, a menudo, es conveniente complementarlo con analgésicos y antipiréticos. Una vez han pasado dos o tres días de suministro intravenoso, los pacientes pueden tomar los medicamentos por vía oral.

El paciente debe procurar no mover mucho la zona afectada por erisipela, por eso es importante guardar reposo, a veces en cama. Si las extremidades están afectadas, es adecuado entablillar para que la pierna o el brazo permanezcan quietos y reposen. De este modo se evita una congestión linfática. Aplicar, además, frío sobre la zona afectada aliviará el dolor y la inflamación.

Si el médico averigua cuál ha sido la herida por la que ha penetrado el agente patógeno en el cuerpo (por ejemplo, una infección por hongos entre los dedos de las manos o de los pies [micosis interdigitales o intértrigos] o eccemas), deberá tratarla. El tratamiento de la erisipela conlleva también limpiar y desinfectar la herida. En algunos casos puede incluso ser recomendable llevar a cabo una pequeña cirugía.

Si existe alguna enfermedad previa que puede empeorar la evolución de la erisipela o haya propiciado su aparición, también deberá ser tratada.

Evolución

En personas con un buen estado de su sistema inmunológico que cumplan con el tratamiento de forma adecuada y con los antibióticos correctos, la erisipela tendrá una evolución favorable. Casi siempre se resuelve tras unos días sin dejar secuelas. Sin embargo, una erisipela debe tomarse siempre muy en serio. Cuando no se trata de forma adecuada, puede expandirse la infección hacia zonas más profundas del tejido e incluso a la sangre y dar lugar a complicaciones severas e incluso a poner en riesgo la vida del afectado. Entre estas complicaciones están:

Prevención

Las personas con el sistema inmunológico debilitado como ancianos, diabéticos o pacientes con rastornos circulatorios pueden prevenir la erisipela. Esto se consigue prestando un especial cuidado a la piel (por ejemplo, aplicar cremas hidratantes con pH neutro con regularidad) para protegerse de pequeñas heridas y arañazos.

También es recomendable, para estas personas, proteger el cuerpo de posibles golpes.

Si aparece una herida, deben mantenerla muy limpia. No se conocen indicaciones directas de prevención.

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