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Enfermedad de Lyme (borreliosis)

Autor: Redacción Onmeda Revisión médica: Dra. Belén Giménez (19 de Marzo de 2012)

© Jupiterimages/Hemera

La enfermedad de Lyme (borreliosis) es la enfermedad infecciosa transmitida por garrapatas con mayor incidencia en Europa. Su agente etiológico son determinadas bacterias conocidas como borrelias.

Las garrapatas infectadas por borrelias están presentes en la zona norte de la península ibérica y esporádicamente en el resto, limitándose a hábitats concretos con altos niveles de humedad. Sin embargo, el riesgo de contraer enfermedad de Lyme tras una picadura o mordedura de garrapata es reducido. Sólo alrededor del 10% de los pacientes se infectan y el 1% desarrolla la enfermedad de Lyme (borreliosis) tras la picadura de una garrapata portadora del agente patógeno.

La enfermedad de Lyme tiene un curso lento y se desarrolla en tres estadios. Uno de los síntomas típicos, que se manifiesta poco después de la infección, es el enrojecimiento en la zona de la picadura con un tamaño aproximado de la palma de una mano. Estas dimensiones pueden variar mucho de un caso a otro. Esta lesión recibe el nombre de eritema crónico migratorio (ECM). A medida que avanza la enfermedad, puede afectar a diversos tejidos y órganos (por ejemplo, articulaciones, nervios, meninges, corazón, ojos o la piel) semanas, meses e incluso años después de contraer la infección.

En la mayoría de los casos la lesión de la piel característica solo aparece en el primer estadio. El tratamiento con antibióticos es más efectivo durante la fase temprana de la infección y contribuye a evitar complicaciones más adelante. Entre estas posibles complicaciones se encuentran la artritis bacteriana (artritis de Lyme) y la afectación del sistema nervioso (neuroborreliosis), que se manifiestan durante el segundo y tercer estadio. También en las fases más avanzadas los antibióticos son el tratamiento de elección.

El diagnóstico de la enfermedad de Lyme se efectúa en un primer momento con ayuda del historial clínico y las molestias típicas. Si la lesión inflamatoria de la piel (eritema) apunta de manera inequívoca a una enfermedad de Lyme, no suele ser necesaria la realización de un análisis de sangre. No obstante, en caso de que exista la sospecha de esta enfermedad, las analíticas de sangre forman parte del diagnóstico rutinario, ya que permiten detectar la presencia en sangre de anticuerpos contra la bacteria desencadenante de la infección, la Borrelia burgdorferi.

¿Qué es la borreliosis y cuáles son los síntomas más característicos?


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