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Embolia pulmonar: prevención

Autor: Redacción Onmeda (19. marzo 2012)

El punto de partida de una embolia pulmonar es generalmente la obstrucción de una vena de la pelvis o de la pierna (trombosis). Por consiguiente, la forma de prevenir la embolia pulmonar es evitando la trombosis. Uno de los factores de riesgo más importantes de la trombosis es cuando disminuye el flujo sanguíneo en las venas de las piernas, como sucede con los reposos en cama prolongados. También operaciones, como la prótesis de cadera o rodilla, aumentan notablemente el riesgo de sufrir una trombosis y una embolia pulmonar.

La embolia pulmonar puede evitarse siguiendo una serie de recomendaciones que se basan en medidas generales y una terapia preventiva con medicamentos.

Medidas generales

  • En caso de enfermedad, el reposo en cama solo es recomendable cuando realmente sea beneficioso y favorezca positivamente a la convalecencia.
  • Después de cualquier operación, el paciente debe levantarse lo antes posible con ayuda de un fisioterapeuta y moverse siguiendo sus indicaciones (movilización temprana).
  • Utilizar vendajes de compresión o medias antitrombos (medias de compresión) mejora la circulación de la sangre procedente de las venas de las piernas y actúa contra cualquier coágulo (por ejemplo, antes y después de operaciones o después del parto).
  • Si toma medicamentos que favorecen el riesgo de trombosis, consulte con su médico acerca de la posibilidad de suspender la medicación cuando haya más riesgos que beneficios y existan alternativas. Esta valoración puede ser muy subjetiva.
  • Evite factores de riesgo generales, como el sobrepeso.
  • Procure beber siempre suficiente líquido cuando sienta sed.
  • En viajes largos (por ejemplo, en avión, coche o tren), no olvide la importancia de moverse. Tensar los músculos de las piernas favorece que la sangre fluya desde las venas de la pierna.
  • Haga gimnasia para las venaspara prevenir la aparición de varices y mejorar el flujo sanguíneo.
  • Si ya está tomando medicamentos anticoagulantes, siga la prescripción de su médico y contrólese regularmente los valores de coagulación en caso de seguir un tratamiento con dicumarínicos (por ejemplo, con acenocumarol).
  • Si sufre alguna enfermedad relacionada con la coagulación de la sangre, debe seguir un tratamiento y someterse a controles regulares.

Medicamentos anticoagulantes

La embolia pulmonar o la recidiva de una embolia pulmonar también pueden prevenirse con los siguientes medicamentos anticoagulantes:

  • Fármacos como heparina, fondaparinux, rivaroxabán, danaparoid o dabigatrán.
  • Fluidificantes de la sangre del grupo de los antagonistas de la vitamina K, que pueden administrarse en comprimidos: tratamiento con dicumarínicos o anticoagulación oral (por ejemplo, el activo acenocumarol). Este tratamiento conlleva el riesgo de sufrir hemorragias incontroladas.

Nuestro consejo: recuerde que existe este tipo de medicamentos y consulte con su médico lo que se denomina profilaxis de la trombosis en caso de tener pendiente una operación o una estancia en el hospital o padecer factores de riesgo especiales.





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