Te encuentras en:

Página de inicio > Enfermedades > Embolia pulmonar > Evolución

Embolia pulmonar: Evolución

Autor: Redacción OnmedaRevisión médica: Dra. Lidia Arias

En nueve de cada diez casos, el punto de partida de una embolia pulmonar es la obstrucción (trombosis) de una vena de la pelvis o la pierna, que se produce por un coágulo de sangre (trombo). Si se desprende una parte del coágulo, se denomina émbolo. El émbolo puede llegar con el flujo sanguíneo a través de las venas grandes hasta el ventrículo derecho del corazón y desde allí ser arrastrado a la arteria pulmonar y provocar una embolia pulmonar. La evolución de la embolia pulmonar depende fundamentalmente del tamaño del coágulo. Las embolias pequeñas pasan con frecuencia desapercibidas (sin síntomas), mientras que la obstrucción de vasos pulmonares grandes repercute notablemente en la circulación sanguínea entre el corazón y pulmón, pudiendo derivar en casos extremos en una parada cardiovascular. En este punto, solo la reanimación y un tratamiento que restablezca el flujo sanguíneo en el pulmón pueden salvar la vida del afectado. Las opciones son un tratamiento de la lisis con medicamentos, la eliminación del coágulo con un catéter y, en casos aislado, una operación abierta.

Se denomina embolia pulmonar fulminante a la evolución grave de la afección en la que el afectado empeora considerablemente de forma repentina y requiere un tratamiento urgente.

Pronóstico

El pronóstico se basa en dos factores decisivos: el tamaño de la embolia pulmonar así como el estado y la flexibilidad del ventrículo derecho del corazón. El pronóstico depende, entre otros factores, de la edad y las enfermedades previas del afectado.

Las personas que sobreviven a una embolia pulmonar grande tienen un mejor pronóstico con medicamentos anticoagulantes (tratamiento con heparina y dicumarínicos) que sin ellos. Si no se sigue un tratamiento, con frecuencia se producen nuevas embolias, las denominadas embolias recidivantes, que dañan el ventrículo derecho del corazón y repercuten negativamente en el desarrollo de la enfermedad. Un tratamiento rápido con fármacos que fluidifican la sangre (anticoagulantes) reduce la mortalidad en casos de embolias pulmonares grandes de un 30% a un nivel de entre el 2 y el 8%.

Las embolias pulmonares están clasificadas en cuatro niveles de gravedad. La clasificación depende del estado de la circulación del paciente. Una embolia pulmonar de gravedad I rara vez es mortal, mientras que en los casos de gravedad II mueren menos de 25 pacientes de cada 100. Los niveles de gravedad III y IV van acompañados de una mortalidad superior: con gravedad III mueren más de 25 pacientes de cada 100 y, con gravedad IV, fallece más del 50% depacientes. La causa principal de la mortalidad de esta afección son las embolias grandes que obstruyen a su vez vasos sanguíneos grandes. La consecuencia de la embolia pulmonar es una sobrecarga del corazón y una parada cardiovascular que provoca la muerte. En hasta un 90% de los casos en que la embolia pulmonar termina en muerte, esta ocurre en una o dos horas después de que aparecieran los primeros síntomas.

Después de sufrir una embolia pulmonar, el 4% de los pacientes desarrollan presión arterial alta crónica en el pulmón (hipertensión pulmonar tromboembólica crónica), que puede perjudicar mucho la salud. Otra complicación de la embolia pulmonar es el infarto pulmonar, que se origina cuando el tejido pulmonar muere porque no le llega suficiente sangre por la oclusión de un vaso.

Página siguiente: Embolia pulmonar: Prevención

Enlaces patrocinadosPublicidad

Aviso legal:

© 2014 Enfemenino.com - Todos los contenidos publicados en el portal de salud y medicina Onmeda.es tienen un carácter puramente informativo y no sustituyen en ningún caso la consulta médica o el asesoramiento profesional. Onmeda.es tampoco sugiere el autodiagnóstico y la automedicación. En caso de duda consulta nuestra sección de exención de responsabilidad.