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Dolor de hombro: diagnóstico

Autor: Redacción Onmeda (25. octubre 2014)

Cuando un paciente presenta dolor de hombro, el diagnóstico puede englobar diferentes fases.

Dado que el hombro doloroso es una de las consultas ortopédicas más comunes, la exploración constituye un procedimiento rutinario.

Por lo general, en primer lugar, el facultativo interroga al afectado sobre su historial clínico (anamnesis):

  • ¿Existe una lesión conocida del hombro, por ejemplo, tras una caída o colisión?
  • ¿Desde cuándo persiste el dolor de hombro (hombro doloroso)?
  • ¿En qué momentos aparece el dolor? ¿De manera constante o solo al ejecutar determinados movimientos?
  • ¿De qué tipo de dolor se trata? ¿Es agudo, con sensación de ardor o sordo?
  • ¿Está limitada la movilidad?
  • ¿Se manifiesta el dolor también por las noches?
  • ¿Existes factores de riesgo para sufrir lesiones o desgaste en el hombro (por ejemplo, deportivos o laborales)?

Las respuestas del paciente proporcionan al médico los primeros indicios sobre el posible origen del dolor de hombro. A continuación se lleva a cabo un reconocimiento físico. La mera observación de la postura corporal y los movimientos del afectado aporta información valiosa para el diagnóstico. Al quitarse la camisa se muestran, en ocasiones, secuencias de movimientos alteradas y se detecta una conducta de evitación: el afectado protege el brazo para eludir el dolor. El especialista presta atención a la forma y estado de los hombros, escápulas y clavículas, y examina la posición de los brazos y posibles signos inusuales en la musculatura.

Tan importante como el “diagnóstico visual” es el reconocimiento del afectado por medio de maniobras y métodos de exploración específicos. Existe un elevado número de ellos, que se emplean para evaluar el funcionamiento de los músculos del hombro, acotar las causas del dolor y poder establecer un diagnóstico.

Las pruebas clínicas funcionales que se aplican en caso de dolor de hombro u hombro doloroso son las siguientes:

  • Prueba de Jobe (prueba del supraespinoso)
  • Prueba del síndrome de pinzamiento del hombro según Neer (prueba de Neer)
  • Prueba de Hawkins
  • Prueba del arco doloroso
  • Maniobra de Codman
  • Test de Gerber
  • Prueba de la caída del brazo
  • Prueba de abducción y rotación externa
  • Prueba de abducción y rotación interna

En la prueba de Jobe el paciente, de pie o sentado, coloca los brazos en horizontal (90º), los inclina en este plano 30º y rota las manos de modo que los pulgares apuntan al suelo (como si se vertiera el contenido de una lata). El examinador aplica una fuerza descendente sobre ambos brazos, que ejercen resistencia contra este movimiento. Si el afectado no es capaz de oponerse a la fuerza en suficiente medida con uno de los brazos o siente dolor es señal de rotura o irritación del tendón del supraespinoso.

En la prueba de abducción y rotación externa, el médico pide al paciente que coloque ambas manos en la nuca (con los pulgares hacia abajo). En la prueba de abducción y rotación interna se llevan las manos a la espalda con los pulgares hacia arriba, como si se atara un delantal.





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