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Disfunción sexual en las mujeres

Autor: Redacción Onmeda Revisión médica: Dra. María Isabel Pescador (23 de Febrero de 2017)

© Jupiterimages/Stockbyte

La disfunción sexual en la mujer es la alteración en el deseo sexual de una mujer. En ocasiones recibe el nombre peyorativo de frigidez. Este trastorno puede afectar a nivel de diferentes aspectos de la actividad sexual. Esto incluye el deseo, la excitación, el orgasmo y el dolor ligado al acto sexual (dispareunia). Este tipo de alteración afecta a un gran número de mujeres en algún momento de su vida sexual.

La disfunción sexual puede tener varias causas. Es frecuente que la alta presión que se genera en las relaciones sexuales y los temores respecto a la propia sexualidad provoquen un aumento del estrés y favorezcan el desarrollo de trastornos.

A consecuencia de los trastornos sexuales, se dan a menudo problemas de pareja y por esto se recomienda incluir también a la pareja sexual en el tratamiento. En el tratamiento se proporciona información para tratar de reducir estigmas y presiones en relación a la sexualidad. De esta manera se persigue aumentar la sensación de placer de las mujeres.

Los trastornos sexuales pueden tener su origen en distintas causas (educativas, orgánicas, traumáticas, psicológicas...). Puede suceder también que se presenten o no dependiendo de la pareja sexual. Así, si la relación es monótona e insatisfactoria, la mujer puede presentar algún tipo de disfunción sexual que no vuelva a repetirse con otra pareja sexual cuando la situación le resulte más propicia y agradable. Además, un conocimiento insuficiente del propio cuerpo o falta de información sobre las relaciones sexuales, puede causar una incertidumbre que favorece la disfunción sexual.

El dolor durante las relaciones sexuales (dispareunia) está causado a menudo por factores orgánicos, como la inflamación o las cicatrices en el tejido, que se han podido producir a consecuencia de alguna cirugía. Con la menopausia, la producción del flujo vaginal se ve con frecuencia reducida y, por lo tanto, se puede producir sequedad vaginal y en estas circunstancias puede haber dolor durante las relaciones sexuales. Además, el consumo de ciertos fármacos, sobre todo antidepresivos, disminuye el deseo sexual en las mujeres.

El miedo a un embarazo no deseado o a contraer enfermedades de transmisión sexual (ETS) dificultan a menudo las relaciones sexuales satisfactorias. En este sentido es importante que se tomen las medidas anticonceptivas adecuadas para, una vez garantizado que no hay peligro de embarazo ni de contraer ETS, la pareja pueda disfrutar de la relación sexual.

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