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Diabetes

Autor: Redacción Onmeda (19. marzo 2012)

La diabetes mellitus es una enfermedad metabólica caracterizada por el aumento de los niveles de glucosa en la sangre.

La denominación coloquial de la diabetes mellitus es enfermedad del azúcar y este término tiene una explicación histórica. El término proviene del hecho de que os pacientes diabéticos no tratados eliminan glucosa a través de la orina y por este motivo esta tiene un sabor dulce. No obstante, el término correcto es diabetes mellitus, o simplemente diabetes.

La diabetes mellitus se puede clasificar en dos tipos principales: la diabetes tipo 1 (DMI) y la diabetes tipo 2 (DMII). Existen otras formas de diabetes menos comunes. Es el caso de la diabetes gestacional, que se desarrolla durante el embarazo.

Los síntomas característicos de la diabetes, sobre todo de la diabetes tipo 1, son sed intensa (polidipsia), aumento de la orina (poliuria), gran apetito (polifagia) y pérdida de peso. Los pacientes se sienten agotados y son más propensos a las infecciones. Llevar una vida saludable, sobre todo en relación con las rutinas de alimentación y ejercicio, y llevar un control regular del nivel de glucosa en la sangre, permite retrasar y evitar complicaciones y llevar una calidad de vida normal.

La diabetes tipo 1 suele empezar en la juventud y causa molestias importantes. En la diabetes tipo 1 se destruyen determinadas células del páncreas responsables de la formación y liberación de la hormona insulina. La insulina es necesaria para que la glucosa que llega a la sangre procedente de los alimentos pueda ser absorbida y transformada por las células. Si no hay suficiente insulina, la glucosa se almacena en la sangre y aumenta el nivel de azúcar en la sangre.

En cambio, la diabetes tipo 2 afecta sobre todo a las personas mayores, por lo que antes solía denominarse diabetes senil. No obstante, este término no es del todo correcto, puesto que cada vez son más las personas jóvenes e incluso los niños afectados. En la diabetes tipo 2 el páncreas suele liberar suficiente insulina. Sin embargo, las células del cuerpo, que necesitan insulina para absorber el azúcar de la sangre, cada vez reaccionan de forma menos sensible a la insulina. En este caso también sube el nivel de glucosa en la sangre. La diabetes tipo 2 puede ser asintomática durante mucho tiempo y pasar inadvertida hasta que aparecen los efectos tardíos.

Diabetes: Video

El tratamiento para las personas con diabetes tipo 1 suele precisar la administración de insulina de forma regular para compensar la falta de esta hormona. En cambio, las personas con diabetes tipo 2 pueden mejorar mucho la evolución de su enfermedad si cambian su estilo de vida. Practicando ejercicio con regularidad, manteniendo un peso normal y siguiendo una alimentación equilibrada, los pacientes pueden estabilizar el nivel de glucosa en la sangre. En la diabetes tipo 2 muy avanzada los medicamentos en forma de pastillas o las inyecciones de insulina ayudan a regular el nivel de glucosa en la sangre.

Un nivel de glucosa en la sangre permanentemente alto daña los vasos sanguíneos y provoca el desarrollo de complicaciones secundarias o tardías. Entre estos efectos tardíos propios de la "enfermedad del azúcar" se encuentran el infarto de miocardio, el ictus, arteriosclerosis en las piernas y en los pies, las alteraciones de la retina, los trastornos de la función renal y las disfunciones eréctiles. Los nervios dañados por una diabetes mellitus pueden provocar una sensación de entumecimiento y trastornos sensoriales. Para prevenir estas molestias es crucial que el nivel de azúcar en la sangre se regule cuidadosamente y durante toda la vida.





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