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Diabetes: evolución

Autor: Redacción Onmeda (19. marzo 2012)

Pronóstico

La evolución de la enfermedad dependen del grado de control que se consiga del nivel de glucosa en la sangre. Si la diabetes mellitus se detecta y se trata a tiempo, la evolución suele ser muy buena. En cambio, una diabetes mal regulada no solo reduce la calidad de vida, sino también la esperanza de vida. No obstante, cada diabético puede contribuir de forma individual para mejorar claramente el pronóstico.

Un adecuado control de la alimentación, la práctica regular de ejercicio físico y la medición adecuada del nivel de azúcar en la sangre adaptando el tratamiento con fármacos a cada caso, con antidiabéticos o insulina, son imprescindibles.

La evolución de la diabetes viene determinada principalmente por las enfermedades secundarias que pueden aparecer a causa del daño cada vez mayor de los vasos. Las causas de muerte frecuentes como consecuencia de la diabetes mellitus son el infarto de miocardio, el ataque cerebral y la insuficiencia renal.

Cada una de las personas afectadas puede mejorar decisivamente el pronóstico de la diabetes tipo 2 reduciendo el sobrepeso. Con un cambio permanente en la alimentación y el ejercicio físico es posible perder peso e influir así positivamente en la evolución de la diabetes.

Exámenes rutinarios

Es particularmente importante que las personas afectadas por la diabetes mellitus acudan regularmente al médico para poder aclarar con él todas sus preguntas relativas a la enfermedad y a su tratamiento y despejar sus dudas. En cada visita el médico comprueba el peso, la presión sanguínea y el nivel de azúcar en la sangre. En intervalos regulares mide adicionalmente el denominado valor HbA1c, que le ayuda a evaluar el nivel de azúcar en la sangre de las últimas 8 a 10 semanas. También comprueba el nivel de lípidos en la sangre. Los diabéticos deben dejar que el médico les revise los pies regularmente, pues incluso las lesiones minúsculas pueden indicar un pie diabético incipiente. Asimismo, los diabéticos deben acudir al oculista con regularidad para que este pueda detectar y tratar a tiempo una alteración de los vasos de los ojos (retinopatía diabética).

Vivir con diabetes

La diabetes y la alimentación

Una alimentación saludable es muy importante para todas las personas con diabetes mellitus, sobre todo para los diabéticos tipo 2. El sobrepeso suele ser una causa de la enfermedad. En la diabetes, una alimentación equilibrada y un ejercicio regular reducen el peso corporal, lo cual mejora los niveles de azúcar en la sangre. De esta forma, muchos diabéticos pueden reducir ostensiblemente su necesidad de pastillas o de insulina.

Una alimentación adecuada para la diabetes no significa automáticamente una dieta estricta. Así pues, el diabético no debe forzosamente renunciar a ningún alimento o al alcohol, sino que debe controlar su consumo. Una alimentación equilibrada, como la que se recomienda para las personas sanas, también es saludable en caso de diabetes. Para poder rendir en el trabajo y en el tiempo libre, el diabético, igual que una persona sana, requiere un aporte calórico apropiado para su actividad física.

Es importante que las calorías aportadas por los alimentos también puedan ser aprovechadas por el cuerpo y que los carbohidratos no sean eliminados por la orina simplemente. Es mejor ingerir varias comidas pequeñas al día (entre cinco y seis) que pocas comidas grandes, porque así la las fluctuaciones de la necesidad de insulina a lo largo del día son más pequeñas.

Alimentos idóneos

En la diabetes mellitus se ha demostrado que una dieta baja en grasas combinada con mucha fruta y verdura resulta beneficiosa. Los productos integrales liberan los carbohidratos más lentamente y contribuyen así a garantizar un nivel de glucosa en la sangre más uniforme. Por el contrario, debe evitar los alimentos que contienen carbohidratos fáciles de digerir, como la glucosa pura o el azúcar para cocinar, puesto que elevan rápidamente el nivel de glucosa en la sangre. Puede tomar edulcorantes como la sacarina, el ciclamato y el aspartamo, así como sustitutos del azúcar como la fructosa y el xilitol.

Las proteínas (carne baja en grasa, pescado, proteínas vegetales) pueden constituir entre un 10 y un 20% de las calorías totales del diabético. No obstante, si los riñones están dañados, deben ingerirse menos proteínas. Para limpiar bien los riñones debe procurar beber suficiente líquido (al menos 1,5 litros al día).

El consumo de alcohol debe limitarse a una copa ocasional con un bajo porcentaje de alcohol, como la cerveza o el vino, pues el alcohol aumenta el riesgo de hipoglucemia. Por eso, con la cerveza o el vino siempre se debe ingerir algunos carbohidratos.

El deporte en la diabetes

Sobre todo para las personas con diabetes tipo 2, el deporte junto con una alimentación saludable ofrece una buena posibilidad de combatir activamente la enfermedad del azúcar. El ejercicio físico aumenta el consumo de energía, hace que las células sean más sensibles a la insulina y reduce así el nivel de glucosa en la sangre. Es importante moverse regularmente y durante cierto tiempo (al menos tres veces por semana durante 30 minutos). El deporte es indispensable para perder peso. Como regla general, cada kilo de sobrepeso que se pierde mejora el nivel de azúcar en la sangre, mejora la evolución de la diabetes y previene las complicaciones.

No obstante, no debe excederse en su actividad física. Si tiene diabetes y normalmente no practica mucho deporte pero de repente pretende realizar grandes esfuerzos físicos, posiblemente su nivel de azúcar en la sangre se vea más dañado que beneficiado. En determinadas circunstancias puede descontrolarse el metabolismo global. Lo mejor es que hable con su médico sobre las actividades deportivas y la intensidad del esfuerzo que son sanos para usted.

Los pacientes de diabetes mellitus que han desarrollado complicaciones como enfermedad cardiaca coronaria, insuficiencia renal o pie diabético, puede que vean reducida la opción de disciplinas deportivas que pueden realizar. Posiblemente correr una maratón no sea lo correcto para todos los diabéticos, pero correr regularmente puede ser un deporte adecuado.

Si se inyecta insulina o toma sulfonilureas, puede tener riesgo de hipoglucemia en la práctica del deporte. Si practica deporte durante un corto periodo de tiempo, puede prevenir la hipoglucemia con un refrigerio. Si el esfuerzo dura mucho tiempo también debe adaptar la dosis de insulina. Los deportistas, gracias a muchas mediciones y experiencia, suelen conocer muy bien la reacción de su cuerpo al esfuerzo, y pueden controlar bien su metabolismo glucémico incluso en condiciones extremas.

La diabetes en los niños

Los niños con diabetes mellitus (enfermedad del azúcar) suelen sufrir una diabetes tipo 1. No obstante, los niños con mucho sobrepeso también pueden enfermar de diabetes tipo 2, que habitualmente suele aparecer más adelante. Sobre todo inmediatamente después del diagnóstico deben aprender a manejar su nueva situación. Con mucho apoyo y atención se ayuda a los niños a que pierdan el miedo y a que comprendan la diabetes.

Al principio muchos niños se rebelan contra la enfermedad y reaccionan de forma agresiva o con estados depresivos. Algunos niños también tienen sentimientos de culpa. En estos casos puede ser útil que los padres recurran a la ayuda profesional de un psicólogo infantil.

Para que el tratamiento sea eficaz es imprescindible que el niño aborde la enfermedad poco a poco y de forma responsable. Los padres apenas pueden asumir ellos mismos los controles del metabolismo y deben transferir al niño la responsabilidad ante su diabetes lo más pronto (y cuidadosamente) posible. Los diabéticos tipo 1 que enfermaron en la infancia suelen haber integrado muy bien la diabetes en su vida y se ven muy poco limitados por ella.

Trabajar con diabetes

Las personas con diabetes mellitus (enfermedad del azúcar) pueden llevar una vida normal y sin molestias, independientemente del tratamiento necesario. Así pues, en principio, trabajar con diabetes no supone ningún problema. Debido al riesgo de una hipoglucemia repentina, hay algunas restricciones en profesiones con un potencial de riesgo elevado que no deben ejercerse debido a un riesgo propio o ajeno, por ejemplo, el transporte de viajeros profesional, el uso de armas profesional (soldados, policías) y funciones de vigilancia con la responsabilidad de velar por la vida de los demás (por ejemplo, controladores aéreos).

Tampoco están indicados los trabajos en los que los diabéticos no pueden cuidar su metabolismo. Así pues, en los trabajos en zonas difíciles e inaccesibles o con mucho calor o frío, el almacenamiento de insulina podría ser problemático. La ropa de protección puede hacer imposible la administración regular de insulina (por ejemplo, los buceadores o las personas encargadas de la eliminación de sustancias nocivas).

No obstante, si se puede justificar un buen control del metabolismo con un informe médico, también es posible ejercer profesiones críticas como, por ejemplo, los buceadores, los trabajos a gran altura (por ejemplo, techadores), en máquinas peligrosas (por ejemplo, altos hornos) y los trabajos por turnos, a destajo o por la noche.

Si tiene diabetes mellitus, sus compañeros deberían estar informados para que, en caso necesario, puedan tomar las medidas oportunas.

Enfermedad y diabetes

Ante una diarrea, fiebre o un resfriado, las personas afectadas de diabetes mellitus (enfermedad del azúcar) deben controlar cuidadosamente el nivel de glucosa en la sangre, pues con las enfermedades el metabolismo previamente controlado puede perder el equilibrio. Para evitar esto, en caso de enfermedad debe seguir algunos consejos:

  • Compruebe su nivel de azúcar en la sangre cada tres o cuatro horas. También puede ser conveniente medir regularmente el contenido cetónico en la orina.
  • Siga inyectándose insulina regularmente y tómese los medicamentos.
  • En caso de pérdida del apetito es importante ingerir algunos alimentos igualmente para no sufrir una hipoglucemia.
  • En caso de fiebre, vómitos o diarrea debe procurar beber suficiente líquido para evitar deshidratarse. Lo ideal es beber un vaso cada hora que contenga líquido sin azúcar, como agua o té. Si el nivel de azúcar en la sangre es demasiado bajo, este puede elevarse añadiendo 15 gramos de carbohidratos en la bebida. Esto corresponde aproximadamente a medio vaso de zumo de manzana.
  • En caso de duda, acuda al médico, sobre todo si:
    • Sufre vómitos o diarrea durante más de seis horas.
    • Tiene fiebre durante más de un día.
    • La fiebre aumenta.
    • No tiene controlado su nivel de azúcar en la sangre.
    • Tiene dolores estomacales.
    • Durante un período superior a 12 horas detecta cuerpos cetónicos en la orina o sube el nivel de cuerpos cetónicos.
  • Si desea tomar medicamentos de venta libre, pregunte primero a su médico, puesto que algunos medicamentos pueden elevar el nivel de azúcar en la sangre o la presión sanguínea.




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