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Diabetes: Definición

Autor: Redacción Onmeda Revisión médica: Dr. Tomás Rodelgo (11 de Noviembre de 2016)

El término diabetes mellitus abarca trastornos del metabolismo glucémico que elevan permanentemente el nivel de glucosa en la sangre (hiperglucemia).

El metabolismo glucémico

El azúcar de uva (glucosa) es uno de los proveedores de energía más importantes del cuerpo. Nuestro cerebro, especialmente, necesita un suministro constante de glucosa, pero también nuestros músculos y el resto de órganos necesitan cubrir sus necesidades energéticas. El cuerpo intenta tener siempre preparada una reserva de glucosa suficiente en la sangre. Por este motivo, el nivel de glucosa fluctúa a lo largo del día, manteniéndose, en ayunas, entre 70 y 100 mg/dl en las personas sanas (normoglucemia).

La glucosa llega a la sangre procedente de la digestión de los alimentos. La insulina es necesaria para que las células puedan absorber y transformar la glucosa. La insulina se forma en determinadas células del páncreas. Después de una comida el páncreas libera insulina a la sangre. La insulina se acopla a determinados receptores de las células y se encarga de que las paredes celulares dejen pasar la glucosa absorbida procedente de los alimentos. Sin insulina la glucosa no puede pasar a las células, se queda en la sangre, sube el nivel de glucosa en la sangre y las células se quedan sin poder utilizar su principal fuente de energía.

Las células en las que se produce insulina se denominan células insulares o células beta. Están agrupadas en islotes, los denominados islotes de Langerhans (en honor a su descubridor, Paul Langerhans) y están repartidas por todo el páncreas. Una persona adulta sana tiene aproximadamente un millón de células beta.

La insulina no solo es importante para la utilización de la glucosa, sino también para el metabolismo lipídico y para el aprovechamiento de los aminoácidos de los que se compone la albúmina.

Incidencia

La diabetes mellitus es una enfermedad muy frecuente que afecta cada vez a más personas a nivel mundial. La mayoría de estas personas son diabéticos tipo 2 y solo alrededor del 5% son diabéticos tipo 1. Así, la Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que los diabéticos tipo 2 representan el 90% de la población mundial con diabetes, atribuyéndola en gran medida a la inactividad física y, sobre todo, al sobrepeso y la obesidad (casi el 50% de la carga que supone esta enfermedad se debe a estos últimos). Siguiendo datos de la OMS, en 2012 fallecieron 1.5 millones de personas por diabetes, más del 80% en países de ingresos medios y bajos y se estima que en 2030 la diabetes será la séptima causa de muerte en el mundo.

El aumento de la esperanza de vida también hace que cada vez haya más personas con diabetes mellitus. En Europa hay alrededor de 55 millones de diabéticos y en el mundo hay más de 347 millones. Es la enfermedad crónica no transmisible que ha tenido un mayor incremento de incidencia en el siglo XX. La prevalencia de la diabetes tipo 2 (la más frecuente, 90%, frente al 10% de la de tipo 1) se estima, en España, en un 6,2% para los grupos de edad 30-65 años, y del 10% para 30-89 años. La incidencia de la DM tipo 2 se estima en 8/1.000 habitantes año, y la de DM tipo 1 en 11-12 casos por 100.000 habitantes y año. La prevalencia media total en España en personas mayores de 18 años es del 13,8%. Debe tenerse en cuenta que muchos son diabéticos sin saberlo porque la diabetes tipo 2 es asintomática durante mucho tiempo y muchas personas no saben que están enfermas (de cada 3 diabéticos, 1-2 no saben que lo son).

En España se ha duplicado la prevalencia de la enfermedad en los últimos 20 años, lo que responde en gran medida a unos hábitos de vida asociados al sedentarismo y a una mala alimentación, con un aumento de la población obesa, factor de riesgo decisivo para la diabetes tipo 2.

La diabetes tipo 2 se acompaña de obesidad en la mayoría de los casos. Por otra parte, los expertos no descartan que la crisis económica haya inducido cambios en el estilo de vida y en la alimentación, así como otros aspectos como la ansiedad, el insomnio, el estrés y la frecuencia de enfermedades psiquiátricas que facilitan la obesidad y la resistencia a la insulina, por lo que es probable que aparezcan más casos de diabetes. A esto se une que la proporción de diabéticos con un control glucémico inadecuado en España es de casi un 44%, que más del 85% de los pacientes con diabetes tipo 2 presenta sobrepeso u obesidad y que 2 de cada 3 diabéticos tienen la presión arterial elevada.

La proporción de hombres y mujeres con diabetes tipo 1 es más o menos la misma (en algunos estudios predomina en el sexo femenino). Entre los 40 y los 60 años hay más hombres que mujeres con diabetes tipo 2, pero a partir de los 60 años se invierte la proporción y en mayores de 75 años la prevalencia está en torno al 41% en mujeres y el 37% en varones. La probabilidad de sufrir diabetes aumenta con la edad.

Historia

El término diabetes proviene de la palabra griega “pasar” o “fluir”. La denominación “flujo” se refiere a un síntoma típico de la diabetes: una fuerte necesidad de orinar. En el siglo I después de Cristo el médico griego Aretaios fue uno de los primeros en emplear correctamente el término diabetes.

El término mellitus proviene del latín y significa “dulce como la miel”. El nombre “diabetes mellitus”, esto es, “flujo dulce como la miel”, se refiere al sabor dulce de la orina de las personas diabéticas. Hoy en día esto puede sonar extraño, pero hasta la Edad Moderna el sabor de la orina constituía una prueba común para detectar diferentes enfermedades. El médico y filósofo natural inglés Thomas Willis estableció el diagnóstico de la “diabetes” en el siglo XVII mediante esta prueba del sabor.

En el siglo XIX el patólogo berlinés Paul Langerhans describió formaciones celulares a modo de islotes en el páncreas humano que hoy también llevan su nombre: islotes de Langerhans. Pero Langerhans todavía no sabía que estas células producen la hormona insulina. En 1893 Joseph Freiherr von Mering y Oskar Minkowski demostraron la relación entre el páncreas y la diabetes mellitus. Extrajeron el páncreas de un perro y poco después el animal desarrolló síntomas típicos de la diabetes mellitus.

En 1921 los fisiólogos canadienses Frederick Grant Banting y Charles Herbert Best extrajeron insulina del tejido del páncreas. Inyectaron la insulina a un perro al que primero se le había extraído el páncreas quirúrgicamente y trataron así su diabetes. Unos años más tarde se empleó el mismo tratamiento en las personas. En 1935 Roger Hinsworth describió que debía haber dos formas distintas de la enfermedad.

En 1955 los científicos pudieron explicar la estructura química de la hormona insulina. En 1976 los investigadores transformaron por primera vez la insulina extraída de cerdos en insulina tolerable por los humanos (insulina humana). Desde 1979 la insulina humana se produce sintéticamente.

En cualquier caso, hoy todavía no se han aclarado ni mucho menos todas las preguntas acerca de las causas y las consecuencias de la diabetes mellitus.


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