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Criptorquidia

Autor: Redacción Onmeda Revisión médica: Dra. Cristina Martín (14 de Diciembre de 2016)

© Jupiterimages/Digital Vision

La criptorquidia (testículo no descendido) es una alteración del desarrollo de los testículos. Esta alteración provoca que uno o ambos testículos no puedan palparse en la bolsa escrotal tras el nacimiento.

Entre un 1 y un 3% de todos los niños nacidos a término presentan criptorquidia en uno o ambos testículos. En caso de nacimientos prematuros, la incidencia aumenta hasta el 30%. No obstante, al final del primer año de vida, el testículo desciende hacia el escroto en el 98% de los casos, lo que significa que solo un 2% de los niños necesitarán someterse a un tratamiento posterior.

Las causas de la criptorquidia son muy variadas. Así, esta alteración del desarrollo puede deberse a irregularidades anatómicas que interfieren o bloquean el trayecto hacia el escroto. Por esta razón, los testículos no pueden descender. También las alteraciones hormonales pueden ser una causa de criptorquidia. En el caso de un parto prematuro, a menudo, el desarrollo no se ha completado, por lo que también aquí puede darse un caso de criptorquidia.

El testículo puede hallarse en la cavidad abdominal, en la ingle o en la parte superior del escroto. No hay que confundir el cuadro con el caso de testículo retráctil, puesto que, en este caso, el testículo se halla en la bolsa escrotal (escroto), pero, por determinadas circunstancias (por ejemplo, frío), asciende hacia arriba.

Dentro de los seis primeros meses de vida no debe realizarse ningún tratamiento porque, por lo general, el testículo puede descender por sí solo hasta la bolsa escrotal. Si no fuera así, se hace necesario un tratamiento. Si se administra una terapia hormonal, esta debería finalizar como muy tarde antes del primer año de vida. Solo así pueden evitarse efectos nocivos que pueden aparecer a largo plazo, como esterilidad o cáncer testicular. Si la terapia hormonal no tiene éxito, en la mayoría de los casos deberá recurrirse a la cirugía.

La criptorquidia aumenta el riesgo de la aparición de una hernia inguinal. Esta ya está presente con frecuencia en el nacimiento, al igual que la criptorquidia.

Definición

En un desarrollo normal, el testículo desciende desde la cavidad abdominal hasta la bolsa escrotal. Por lo general, los testículos se encuentran ya en el séptimo mes de embarazo en la bolsa escrotal.

En un varón lactante debería ser posible palpar los testículos en la bolsa escrotal. Si no fuera así, el testículo desciende con frecuencia espontáneamente durante el primer año de vida. En los bebés prematuros se manifiesta la criptorquidia con mayor frecuencia debido a la falta de desarrollo, pero en muchos casos desaparece sin problemas.

Dependiendo de la ubicación del testículo, se distinguen diversas variantes de criptorquidia que puede darse en uno o ambos testículos.

Criptorquidia.

Testículo intraabdominal y testículo inguinal

La criptorquidia puede manifestarse con testículo intraabdominal y con testículo inguinal, entre otros.

En el caso del testículo intraabdominal, el testículo sigue estando en la cavidad abdominal y, por esta razón, no puede palparse.

Por su parte, el testículo inguinal se halla en el canal inguinal y no puede desplazarse. Por lo general, sí puede palparse el testículo en la ingle.

En este caso, el testículo se halla en la parte superior de la bolsa escrotal. Puede palparse bastante arriba y también puede bajarse hasta la bolsa escrotal. Pero, a continuación, vuelve inmediatamente a su posición inicial.

Testículo retráctil

El testículo retráctil es una variante de criptorquidia y no se considera algo patológico. El testículo se halla normalmente en la bolsa escrotal, pero con frecuencia por un acto reflejo, debido, por ejemplo, al frío o al estrés, es desplazado hacia arriba por el músculo cremastérico.

Incidencia

Entre un 1 y un 3% de todos los niños nacidos a término presentan criptorquidia en uno o ambos testículos. En caso de nacimientos prematuros, la frecuencia aumenta hasta el 30%. No obstante, al final del primer año de vida, el testículo desciende hacia el escroto en el 98% de los casos, lo que significa que solo un 2% de los niños necesitarán someterse a un tratamiento posterior.

Causas

La criptorquidia (testículo no descendido) puede tener diversas causas. Así, esta alteración del desarrollo puede deberse a irregularidades anatómicas que bloquean o interfieren en el trayecto hacia la bolsa escrotal, por lo que el testículo no puede descender. Otra razón puede ser una alteración hormonal que retrasa o impide el desarrollo normal del feto. En el caso de un parto prematuro a menudo el desarrollo no se ha completado, por lo que también aquí puede darse un caso de criptorquidia.

Síntomas

La criptorquidia (testículo no descendido) no se diagnostica por síntomas como dolores o fiebre. Su diagnóstico tiene lugar porque tras el parto uno o ambos testículos no son palpables en la bolsa escrotal. Puede ser que no se palpe en absoluto o bien que se halle en la ingle o en la parte superior del escroto. Si no se resuelve, puede dar lugar a síntomas posteriores, especialmente a esterilidad. Puesto que también puede producirse cáncer testicular, es necesario prestar atención a dolores, que se perciben como un tirón unilateral en el testículo o en el cordón espermático, una sensación de pesadez en el testículo o una acumulación de líquido acuoso alrededor del testículo (hidrocele).

Diagnóstico

En la criptorquidia (testículo no descendido), el diagnóstico es efectuado por un pediatra, cirujano pediátrico o urólogo (infantil). Básicamente, el examen tiene lugar en un clima cálido y en una situación relajada. Mediante una palpación exacta, el pediatra puede determinar la posición de los testículos. Si no puede apreciar ningún testículo, llevará a cabo otros exámenes como un test de estimulación hormonal. Con ayuda de este test, el médico puede verificar si hay tejido testicular, si se trata de criptorquidia intraabdominal o si uno o ambos testículos están ausentes (anorquia). En ocasiones también debe efectuarse una laparoscopia con anestesia general, para localizar el testículo.

En algunos casos, también puede realizarse una ecografía o una resonancia magnética nuclear (RM). Ahora bien, estos exámenes no entran dentro de los exámenes rutinarios en caso de criptorquidia.

Tratamiento

En una criptorquidia (testículo no descendido) se recomienda seguir un tratamiento si el testículo no desciende por sí solo en los primeros seis meses de vida. Después de este periodo, la probabilidad de que descienda espontáneamente es extremadamente escasa y la criptorquidia se mantiene. Como tratamiento se recomienda bien una terapia hormonal o, como alternativa, una intervención quirúrgica.

Para evitar efectos nocivos a largo plazo como esterilidad o cáncer testicular, el tratamiento debería haber concluido en el primer año de vida.

Tratamiento hormonal

Algunas hormonas como la GnRH (hormona liberadora de gonadotropina) y la HCG (gonadotropina coriónica humana) rigen la liberación de testosterona. Esta se encarga de que los testículos desciendan. Mientras que la GnRH se administra en forma de nebulizador nasal, el médico debe inyectar la HCG en el músculo. En el tratamiento pueden combinarse ambas hormonas.

El tratamiento hormonal tiene éxito en aproximadamente el 20% de los casos. El riesgo de recidiva es de un 25%. Por esta razón, los padres deberán examinar a los bebés afectados de forma periódica tras el primer mes, después de los seis meses y posteriormente cada año hasta la pubertad.

Intervención quirúrgica

En determinadas circunstancias la criptorquidia solo puede solucionarse con una intervención quirúrgica:

  • Si no tiene éxito el tratamiento hormonal.
  • En caso de que exista hernia inguinal al mismo tiempo.
  • Si los testículos están en una posición anormal.
  • Si se ha realizado una intervención quirúrgica en la zona de la ingle.
  • En la pubertad.

En esta intervención, el médico efectúa un pequeño corte en la ingle. En primer lugar, libera el cordón espermático para después tirar de él hacia abajo. A continuación, cose los testículos firmemente en la parte más profunda de la bolsa escrotal (funiculolisis con orquidopexia).

Evolución

Si la criptorquidia (testículo no descendido) no se corrige por sí sola en los primeros seis meses de vida, es necesario un tratamiento. El tratamiento debería haber concluido antes del primer año de vida del bebé. Una criptorquidia tardía puede acarrear consecuencias graves (como esterilidad o cáncer testicular) porque, a la larga, el tejido testicular se daña por hayarse en una posición anómala.

Esterilidad

Si ya se ha dañado el tejido testicular, este producirá muy pocos espermatozoides, lo que puede provocar esterilidad. Si el tratamiento no se lleva a cabo a tiempo, el riesgo de esterilidad posterior, en caso de que solo afecte a un testículo es de un 30% y, si afecta a los dos, el riesgo asciende al 70%.

Cáncer testicular

El riesgo de padecer cáncer testicular en edad adulta es de hasta 5 a 10 veces mayor, si el tratamiento se efectúa demasiado tarde o si no se efectúa en absoluto.

Torsión testicular

Si el cordón espermático y los testículos sufren una torsión como consecuencia de la criptorquidia, se produce la denominada torsión testicular.

Esta provoca un trastorno circulatorio agudo del testículo que requiere un tratamiento inmediato, generalmente, con una intervención quirúrgica.

Hernia inguinal

La criptorquidia aumenta el riesgo de hernia inguinal. Esta ya está presente con frecuencia en el nacimiento, al igual que la criptorquidia.

Prevención

No es posible prevenir la criptorquidia, porque se trata de una irregularidad del desarrollo en la que no puede intervenirse. La criptorquidia puede provocar efectos nocivos a largo plazo como esterilidad y cáncer testicular. Estos efectos sí pueden prevenirse si se controla (en el plazo de los primeros seis meses de vida) la posición de los testículos en los varones neonatos y se interviene precozmente.


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