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Autor: Redacción OnmedaRevisión médica: Dra. Patricia Alva
El cáncer de ovario es un tumor maligno de las glándulas sexuales femeninas, los ovarios. El cáncer de ovario aparece sobre todo en mujeres mayores y con frecuencia los síntomas no se manifiestan hasta que se halla en un estadio avanzado.
Las causas del cáncer de ovario son, hasta ahora, desconocidas. No obstante, algunas modificaciones de la información genética (mutaciones) pueden aumentar el riesgo de padecer cáncer de ovario. Si tras el examen ginecológico existe la sospecha de cáncer de ovario, el médico determinará mediante una ecografía, una tomografía computerizada y una resonancia magnética la extensión y la naturaleza del tumor.
El tratamiento del cáncer de ovario consiste, por lo general, en la extirpación quirúrgica del tumor y, posteriormente, en sesiones de quimioterapia. El pronóstico de la enfermedad depende, en gran medida, del estadio en que se ha detectado y tratado: en un estadio temprano existen buenas expectativas de una curación permanente.
Definición
El cáncer de ovario es un tumor maligno de los ovarios. Los ovarios son las glándulas sexuales de la mujer.
Los dos ovarios en forma oval se hallan situados en la pelvis a la derecha e izquierda del útero. Los ligamentos y el peritoneo mantienen los ovarios en su posición, además cuentan con bastante espacio en la cavidad abdominal. El aumento de tamaño de los ovarios durante el ciclo menstrual no afecta, por tanto, a ningún otro órgano. Ahora bien, por esta razón los tumores de ovario que crecen también pasan, a menudo, desapercibidos. En aproximadamente la mitad de los casos, están afectados ambos ovarios. Si el cáncer sale de la cápsula exterior del ovario, se puede extender y desarrollar metástasis en la cavidad abdominal (denominada carcinomatosis peritoneal).
Además de la extensión a la cavidad abdominal y al peritoneo, el cáncer de ovario también se puede extender a través del sistema sanguíneo y linfático y producir metástasis en higado, pulmones, pleura y ganglios linfáticos a lo largo de la aorta o de las arterias de la cavidad pélvica.
La denominada clasificación FIGO (Federación Internacional de Ginecólogos y Obstetras) divide el cáncer de ovario en cuatro estadios diferentes en función de su extensión:
Bajo el microscopio ningún cáncer de ovario es igual que otro. Dependiendo del tejido tumoral pueden designarse diferentes subformas del cáncer de ovario que también pueden diferenciarse según su pronóstico.
Además del cáncer de ovario, en los ovarios también pueden darse otras formas de cáncer. Entre ellas se encuentran las metástasis de otras enfermedades cancerosas. Por otro lado, los médicos diferencian también los tumores malignos de células germinales y los tumores estromáticos gonadales de un cáncer de ovario.
Incidencia
El cáncer de ovario es una enfermedad oncológica de la mujer y afecta a los ovarios. Este tumor maligno es menos frecuente que el cáncer de mama o cáncer intestinal, pero es la segunda enfermedad oncológica más frecuente de los órganos sexuales femeninos. El cáncer de ovario aparece sobre todo en edad avanzada y tras la última menstruación (menopausia).
Hasta ahora se desconocen en gran parte las causas del cáncer de ovario. Pero hay factores de riesgo que favorecen la aparición de este cáncer. En primer lugar, una edad avanzada. Pero también las influencias climáticas dañinas y unos hábitos de alimentación poco saludables pueden favorecer el desarrollo de un cáncer de ovario.
Por otro lado, se cree que la ovulación mensual influye en la formación del cáncer de ovario. La razón de esta suposición sería la siguiente: los embarazos tempranos y frecuentes así como tratamientos a largo plazo de anticonceptivos hormonales orales (píldora anticonceptiva), inhiben la ovulación, y se encuentran al mismo tiempo entre los factores que disminuyen el riesgo de cáncer de ovario.
También algunas modificaciones de la información genética (mutaciones) pueden aumentar el riesgo de padecer cáncer de ovario. Aproximadamente un diez por ciento de todos los casos de cáncer de ovario parecen tener causas genéticas. En estos casos, el cáncer de ovario aparece con frecuencia dentro de una familia y al mismo tiempo se relaciona con otras enfermedades oncológicas como el cáncer de mama. Las mutaciones de determinados genes (los genes del cáncer de mama BCRA 1 y BCRA 2) juegan en este caso un papel decisivo muy probable.
Una particularidad del cáncer de ovario son los denominados tumores borderline (llamados también tumores de bajo potencial de malignidad). La designación de borderline señala claramente que este tumor no se puede clasificar entre los tumores benignos ni entre los malignos. Tras un largo periodo de transición, estos tumores degeneran, es decir, un tumor borderline desarrolla un cáncer de ovario maligno.
El cáncer de ovario es un tumor maligno de las glándulas sexuales femeninas (ovarios) y sus síntomas no se manifiestan hasta un estadio avanzado. Las molestias son además poco características: debilidad, dolor en la parte baja del abdomen o estreñimiento pueden ser indicios de cáncer de ovario, pero con frecuencia lo son de enfermedades más inocuas. Lo más frecuente es que sea asintomático.
Las hemorragias fuera de la menstruación normal (pérdidas intermenstruales) pueden ser una señal de alarma para diferentes enfermedades de los órganos sexuales femeninos, también para un cáncer de ovario. Ahora bien, las pacientes de cáncer de ovarios suelen ser casi siempre ancianas que ya no tienen la regla. En este caso, las hemorragias que aparecen tras la menopausia pueden ser síntomas de cáncer de ovario, aunque son más frecuentes en caso de cáncer de útero.
Cuando la cavidad abdominal ya está invadida por metástasis (carcinomatosis peritoneal), el líquido se acumula en el espacio abdominal (ascitis). Las mujeres afectadas detectan una hinchazón abdominal debido a lo avanzado de la enfermedad, a pesar de que pierden peso.
Si existe la sospecha de cáncer de ovario, es imprescindible un diagnóstico rápido. Para ello, el médico debe examinar a fondo a la paciente. Palpa las paredes abdominales y los órganos sexuales femeninos con cuidado para descubrir tumores que refuercen la sospecha del cáncer de ovario.
A continuación, el médico realiza una ecografía sobre la pared abdominal y sobre la vagina para seguir buscando tumores. La ecografía también indica el tamaño, la posición y la naturaleza del tumor descubierto. La tomografía computerizada y la tomografía por resonancia magnética aportarán más datos. Estos métodos de diagnóstico permiten también descubrir metástasis en el abdomen o en la zona del tórax. Ahora bien, el diagnóstico completamente seguro de "cáncer de ovario" sólo puede determinarse en el marco de una intervención quirúrgica. Un patólogo examina el tejido extraído bajo el microscopio.
Antes de comenzar con el tratamiento, se buscan en la sangre determinadas proteínas celulares (los llamados marcadores celulares). Estos marcadores tumorales no son tan importantes para el diagnóstico del cáncer de ovario, sino sobre todo para el control de la evolución de la enfermedad. Si un valor de marcador tumoral asciende durante el tratamiento, esto significa que hay recidiva tumoral o que hay metástasis.
En el cáncer de ovario el tratamiento consiste principalmente en dos procedimientos: la cirugía y la quimioterapia. La selección del tratamiento dependerá, sobre todo, del estadio del tumor. En la mayoría de las pacientes el tratamiento consiste en una combinación de intervención quirúrgica y de quimioterapia.
Intervención quirúrgica
En el cáncer de ovario el pronóstico depende especialmente de si se puede extirpar todo el tumor. Los cirujanos extirpan por regla general ambos ovarios, el útero, las trompas de Falopio y el parametrio, el tejido conectivo alrededor del útero. En estadios muy tempranos de la enfermedad o en caso de tumor únicamente en uno de los lados, la intervención quirúrgica puede variar algo, pero son casos aislados. Además de la extirpación del tumor completa siempre que se pueda, la cirugía tiene también un objetivo de diagnóstico: así, el médico puede tomar muestras de tejido de ganglios linfáticos sospechosos y aumentados y buscar sistemáticamente metástasis en toda la cavidad abdominal.
Quimioterapia
El cáncer de ovario reacciona de forma sensible a un tratamiento con citostáticos; medicamentos que se utilizan en el marco de una quimioterapia para eliminar las células cancerígenas. La quimioterapia también es un procedimiento adecuado para tratar restos tumorales y metástasis tras la cirugía. En un estadio inicial del cáncer de ovario una intervención quirúrgica puede ser suficiente. En el resto de casos, la quimioterapia complementa la intervención. Las más efectivas son sustancias que contienen platino, como el carboplatino, que se administra en combinación con otras sustancias activas como el paclitaxel.
Pronóstico
En la evolución y el pronóstico del cáncer de ovario influyen además del tipo de tumor dos factores esenciales:
Atención postoperatoria
El cáncer de ovario es un tumor maligno que ataca a los ovarios y donde es importante un seguimiento regular tras el tratamiento. Se trata sobre todo de detectar lo antes posible una posible reaparición de la enfermedad, la denominada recidiva. Los exámenes postoperatorios en el cáncer de ovario tienen lugar según un esquema temporal ajustado:
Durante estos controles, el médico pregunta a la paciente por los síntomas y palpa los órganos abdominales y sexuales. Someterse a una ecografía también forma parte de la atención postoperatoria.
Por otro lado, la atención postoperatoria tiene como objetivo acompañar a las afectadas y ayudarles a superar la sobrecarga psíquica a que se ven sometidas tanto por la enfermedad en sí como por el tratamiento.
El cáncer de ovario es un tumor maligno de los ovarios que no se puede prevenir. Las mujeres que se han quedado embarazadas jóvenes o que han tenido varios embarazos, tienen menor riesgo de enfermar por este tipo de cáncer. También la toma de anticonceptitivos hormonales orales (píldora anticonceptiva) reduce el riesgo de desarrollar esta patología.
Para el cáncer de ovario no hay ningún examen legal previsto para su detección precoz, en caso de síntomas como molestias en la digestión, hemorragias (después de la menopausia o entre menstruaciones) o en caso de pérdida de peso es aconsejable acudir al médico para someterse a una exploración.
Determinadas alteraciones genéticas (mutaciones) aumentan el riesgo de padecer de cáncer de ovario y de mama. Existe un debate sobre las medidas preventivas, en caso de que se den estas mutaciones en una mujer sana: si la mujer no desea tener más hijos, la extirpación de los ovarios puede ser una posibilidad para disminuir el riesgo de padecer cáncer de ovario.
Harrison. Principios de Medicina Interna; 17ª Edición; 2008; McGraw-Hill.
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