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Autor: Redacción OnmedaRevisión médica: Dr. Pedro Argudo
El hábito involuntario de rechinar o apretar los dientes (bruxismo) es una de las llamadas parafunciones. Bajo este concepto se entienden la actividades del sistema de masticación sin “propósito funcional” como, por ejemplo, la trituración de los alimentos. Al rechinar o apretar los dientes la musculatura del sistema de masticación está hiperactiva. Este fenómeno puede manifestarse incluso durante la infancia.
El paciente no suele ser consciente de que rechina o aprieta los dientes porque suele hacerlo, sobre todo, mientras duerme. Rechinar los dientes mientras se duerme se produce en determinadas fases del sueño (la fase REM). En los casos muy pronunciados de bruxismo, el afectado presiona o rechina los dientes hasta 45 minutos seguidos con una fuerza mayor (parcialmente de más de cien kilogramos) que al masticar de forma normal. EL bruxismo también puede producirse de día. En este caso, se produce en situaciones de tensión psíquica o de concentración extrema. La presión de los dientes extraordinariamente prolongada y con excesiva fuerza que no corresponde a los movimientos de masticación naturales, no tiene nada que ver con la ingesta de alimentos, es decir, se produce con la boca vacía. La sobrecarga permanente del bruxismo puede dañar el periodonto así como la sustancia dura de los dientes.
Las fuerzas que libera el bruxismo no solo afectan a las articulaciones maxilares, sino que sobrecarga y daña también a los músculos de masticación y a los dientes. Asimismo puede provocar tensiones en la zona de la cabeza y el cuello así como dolor de cara y dolor de cabeza.
El bruxismo está provocado por el estrés psíquico u obstáculos que dificultan el movimiento de masticación deslizante. El dentista puede proteger los dientes bien mediante un tratamiento con férulas de descarga y realizando un tallado selectivo de los dientes. Existen igualmente ejercicios fisioterapéuticos que ayudan a relajar la musculatura de masticación.
Más complicado es contrarrestar el desencadenante psíquico del bruxismo. Si el paciente padece situaciones de estrés constantes, puede ser recomendable someterse a un tratamiento psicológico en los casos más graves. Las medidas odontológicas solo pueden prevenir los daños pero no combaten la causa de los mismos.
Si tiende a rechinar los dientes debe aprender a gestionar su estrés. Para ello existen técnicas de relajación como el entrenamiento autógeno, Tai-Chi o el yoga. Estas técnicas permiten afrontar el estrés diario de forma más tranquila y, por ende, a rechinar menos los dientes.
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