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Balanitis

Autor: Redacción Onmeda (19. marzo 2012)

La balanitis (inflamación del glande) y la postitis (inflamación del prepucio) son inflamaciones frecuentes en niños y hombres. En la postitis se inflama el prepucio y su cara interna en el miembro masculino. La mayoría de las veces se produce al mismo tiempo la inflamación del glande y del prepucio (balanopostitis).

La postitis y la balanitis tienen numerosas causas. Entre los factores que aumentan el riesgo de una inflamación del glande o una inflamación del prepucio se encuentran los siguientes:

  • Condiciones de humedad, que dan lugar a un ablandamiento de los tejidos (por ejemplo, a un estrechamiento del prepucio).
  • Causas mecánicas (por ejemplo, la fricción repetida en la actividad sexual frecuente).
  • Lavarse con frecuencia (varias veces al día) con jabón, lo que hace que se elimine la grasa de la piel.
  • El paso del tiempo, ya que la capa superficial de la piel adelgaza con la edad.
  • Fuerte aumento de la presencia de agentes patógenos ya existentes o por contagio (por ejemplo, en las relaciones sexuales).

Por lo general, la inflamación del prepucio y del glande se da por una infección bacteriana o por otros microrganismos (algunas veces transmitidos a través de las relaciones sexuales). La falta de higiene hace que se den las condiciones ideales para una inflamación del glande o del prepucio: el esmegma, la secreción de las glándulas del glande y el prepucio, se acumula y se convierte así en un caldo de cultivo para todo tipo de agentes patógenos.

Cuando se inflama el glande o el prepucio, algunos de los signos suelen ser el enrojecimiento y la inflamación dolorosa. Otros síntomas de la postitis y la balanitis son el picor y la secreción purulenta. En el diagnóstico, el médico toma muestras de las zonas inflamadas para determinar las causas de la postitis o de la balanitis y establecer así el tratamiento más adecuado.

El tratamiento de la balanitis y de la postitis consiste en reducir la inflamación. Esto se logra mediante la reducción de los patógenos que la desencadenan: si se trata de bacterias, los antibióticos ayudan a combatirlas; si se trata de hongos (por ejemplo, Candida) se usan antimicóticos (antifúngicos). También se recomiendan como complemento del tratamiento lavados sin jabón, suero fisiológico y baños con agua de manzanilla del glande y del prepucio y posteriormente, tras un buen secado, el uso de pomada desinfectante.





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