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Balanitis

Autor: Redacción Onmeda Revisión médica: Dr. Tomás Rodelgo (15 de Junio de 2016)

© iStock

La balanitis (inflamación del glande) y la postitis (inflamación del prepucio) son inflamaciones frecuentes en niños y hombres. La mayoría de las veces se produce al mismo tiempo la inflamación del glande y del prepucio (balanopostitis).

Dependiendo de su origen, existen diferentes tipos de balanitis. La balanitis candidiásica está causada por un hongo (Candida). Además, la balanitis también puede ser provocada por bacterias, o por virus como el herpes o el del papiloma humano (VPH). La falta de higiene también puede dar lugar a una balanitis; otros factores, como la irritación por fricción, las reacciones alérgicas o la intolerancia a fármacos también pueden desencadenar balanitis o postitis.

Entre los factores que aumentan el riesgo de una inflamación del glande o una inflamación del prepucio se encuentran los siguientes:

  • Infección bacteriana, por virus o por hongos (Candida) ya existentes o por contagio (relaciones sexuales).
  • Como consecuencia de una enfermedad sistémica (por ejemplo, el síndrome de Reiter o la enfermedad de Behçet).
  • Condiciones de humedad, que dan lugar a un ablandamiento de los tejidos y favorecer el crecimiento de hongos.
  • Causas mecánicas (por ejemplo, la fricción repetida en la actividad sexual frecuente).
  • Utilizar productos de higiene agresivos (varias veces al día) con jabón, lo que hace que se elimine la grasa de la piel.
  • El paso del tiempo, ya que la capa superficial de la piel adelgaza con la edad.

Por lo general, la inflamación del prepucio y del glande se da por una infección bacteriana o por otros microrganismos (algunas veces transmitidos a través de las relaciones sexuales). La falta de higiene hace que se den las condiciones ideales para una inflamación del glande o del prepucio: el esmegma, la secreción de las glándulas del glande y el prepucio, se acumula y se convierte así en un caldo de cultivo para todo tipo de agentes patógenos.

Cuando se inflama el glande o el prepucio, algunos de los signos suelen ser el enrojecimiento y la inflamación dolorosa. Otros síntomas de la postitis y la balanitis son el picor y la secreción purulenta. En el diagnóstico, el médico toma muestras de las zonas inflamadas para determinar las causas de la postitis o de la balanitis y establecer así el tratamiento más adecuado.

El tratamiento de la balanitis y de la postitis consiste en reducir la inflamación. Esto se logra mediante la reducción de los patógenos que la desencadenan: si se trata de bacterias, los antibióticos ayudan a combatirlas; si se trata de hongos (por ejemplo, Candida) se usan antimicóticos (antifúngicos). También se recomiendan como complemento del tratamiento lavados sin jabón, suero fisiológico y baños con agua de manzanilla del glande y del prepucio, el uso de pomada desinfectante y, posteriormente, un buen secado.


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