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Asma bronquial: prevención

Autor: Redacción Onmeda (20. abril 2015)

Mediante medidas específicas pueden evitarse los ataques agudos de asma y prevenirse daños a largo plazo.

El aire seco es un factor irritante para los bronquios, asegúrese de que hay suficiente humedad en el ambiente. A la hora de elegir el lugar de residencia, tenga en cuenta, en la medida de lo posible, cómo reacciona ante diferentes estímulos climáticos. En la zona de alta montaña y junto al mar hay menos alérgenos en el aire. Si su hijo padece de asma bronquial y tiene alergia al polen, puede ser útil enviar al niño a otro lugar durante la época de polinización, por ejemplo, junto al mar. Los asmáticos deben renunciar por completo al tabaco. También debe evitarse fumar en lugares donde vivan niños con asma. El tabaco y el tabaquismo pasivo influyen negativamente tanto en la frecuencia de la aparición del asma como en la evolución de la enfermedad. En algunos niños, el asma aparece cuando se produce una sinusitis o una bronquitis. En estos casos, la sinusitis o la bronquitis deberán tratarse cuanto antes y de forma consecuente con antibióticos. No obstante, no tiene sentido un tratamiento permanente con antibióticos.

En el asma alérgica es muy importante evitar la sustancia que lo provoca, en el aire o en los alimentos. En determinadas circunstancias es necesario, entregar a otra persona los animales domésticos, a veces se deben sustituir la ropa de cama y colchones. En los comercios especializados hay colchones y ropa de cama antialérgicos. En otras ocasiones, puede tener éxito una desensibilización.

En lo que respecta a la alimentación, los asmáticos no necesitan hacer ninguna restricción, exceptuando las personas que padecen de alguna alergia o intolerancia a algún alimento. Para el resto, se recomienda una alimentación equilibrada y rica en vitaminas. Tome muchos líquidos, de este modo el moco de las vías respiratorias puede eliminarse mejor.

Si un niño asmático tiene fiebre, deberán utilizarse preparados con paracetamol en lugar de ácido acetilsalicílico. Especialmente en niños mayores, se sabe que una intolerancia a una sustancia activa puede desencadenar asma. En raras ocasiones, son otras sustancias del mismo tipo las responsables (como ibuprofeno, diclofenaco, indometacina). Otra clase de medicamentos que no debe tomar en caso de asma o solamente tras consultarlo con su médico, son los betabloqueantes (hipotensores).

Para evitar un ataque de asma, es necesario un tratamiento a largo plazo. También es importante supervisar y adaptar el tratamiento de forma regular. De este modo, puede comprobar el funcionamiento respiratorio utilizando un medidor de flujo respiratorio máximo para controlar de forma periódica la evolución de la enfermedad y la efectividad del tratamiento.

Se recomienda que los padres tengan a mano un medicamento de urgencia prescrito por el médico en las siguientes situaciones:

  • Si el niño padece asma severo.
  • Si el niño presenta un riesgo alto de no poder respirar durante un ataque agudo.
  • Si el niño necesitó en el pasado respiración artificial.

Este medicamento podrá inyectarlo inmediatamente bajo la piel en caso de urgencia.

Todo asmático, debería estar bien informado sobre su enfermedad e, incluso, portar un documento en el que se indique qué enfermedad padece exactamente, cuáles son los desencadenantes, qué medicamentos toma y a quién debe informarse en caso de urgencia. Puede ser recomendable anotar también recomendaciones que haya dado el médico en caso de emergencia.

Los asmáticos presentan un elevado riesgo de neumonía por neumococo. Por esta razón, es recomendable sopesar la vacunación antineumocócica. Lo mejor es consultar con el médico.





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