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Arteriosclerosis (aterosclerosis, calcificación de las arterias)

Autor: Redacción Onmeda (19. marzo 2012)

La arteriosclerosis (también denominada aterosclerosis y, coloquialmente, calcificación de las arterias) es el estrechamiento de determinados vasos sanguíneos, las arterias. El estrechamiento de estos vasos sanguíneos se produce cuando los lípidos (grasas), los leucocitos (glóbulos blancos), el tejido conjuntivo y el calcio se depositan en las paredes de los mismos.

La arteriosclerosis se desarrolla de manera intermitente en el tiempo y se extiende a lo largo de muchos años. Empieza a aparecer ya en la juventud y más adelante los vasos pueden estrecharse por la arteriosclerosis a causa de los depósitos en sus paredes (denominados placas ateroscleróticas). La calcificación de las arterias afecta preferentemente a determinados territorios de la circulación y produce manifestaciones clínicas distintas dependiendo del territorio afectado, teniendo, por lo tanto, distintas consecuencias. Cuando se estrechan los vasos coronarios, por ejemplo, pueden provocar dolor torácico en el costado izquierdo (denominado angina de pecho) o producirse un infarto de miocardio. Si la calcificación afecta a las arterias carotídeas, se compromete la circulación del sistema nervioso central y se asocia a isquemia cerebral transitoria y apoplejía (también denominado accidente cerebrovascular o ictus). El estrechamiento de las arterias de la pelvis y de las piernas provoca una enfermedad arterial periférica (EAP) que puede producir fuertes dolores musculares tras recorrer distancias cortas (denominada claudicación intermitente) y gangrena de la extremidad. Las disfunciones eréctiles, como la impotencia pueden ser consecuencia de la arteriosclerosis el los vasos peneanos. También puede afectar directamente al riñón por estenosis de la arteria renal.

Rotura de placas: Video

Las enfermedades cardiovasculares provocadas por la aterosclerosis son la primera causa de muerte e incapacidad en el mundo desarrollado. Un modo de vida sano previene en gran medida la arteriosclerosis y sus consecuencias. Las mejores medidas para prevenir la arteriosclerosis consisten en llevar una alimentación sana y equilibrada, realizar actividad física regularmente y reducir o eliminar los factores de riesgo para el desarrollo de la arteriosclerosis. Estos factores de riesgo son un nivel alto de colesterol (denominado hipercolesterolemia), una presión sanguínea alta (denominada hipertensión arterial), el tabaco, la diabetes mellitus o el sobrepeso.

Junto a las medidas de prevención se emplean medicamentos contra la calcificación de las arterias, para estabilizar los depósitos en las paredes internas de los vasos o para detener la formación de coágulos sanguíneos (trombos), que son en último lugar los responsables de las manifestaciones clínicas de la arteriosclerosis.

Las personas más activas previenen mejor la arteriosclerosis.

A veces puede ser necesaria una cirugía, si las alteraciones en los vasos están en un estadio avanzado y existe amenaza de complicaciones, como un infarto de miocardio o una apoplejía. El tratamiento quirúrgico de la arteriosclerosis puede consistir, por ejemplo, en la dilatación del vaso estrechado (mediante dilatación con balón) o en la colocación de un bypass para obtener una nueva conexión para el vaso obstruido.

Definición

La arteriosclerosis denota, por definición, una enfermedad de los vasos sanguíneos que transportan sangre rica en oxígeno del corazón a los órganos: las arterias. La arteriosclerosis va acompañada de un estrechamiento de los vasos que se produce por el depósito de grasas, glóbulos blancos, tejido conjuntivo y calcio en las paredes de los vasos de las arterias. Esta placa aterioesclerótica que ya de por sí estrecha el vaso, puede romperse y producir coágulos sanguíneos, con la obstrucción del flujo sanguíneo a los distintos órganos y la producción de la clínica característica.

La arteriosclerosis puede aparecer ya en la juventud. El acúmulo de grasa y leucocitos provoca daño en la capa más interna (íntima) de las tres que forman las arterias formando las placas arterioscleróticas (o también placas ateroscleróticas). Las paredes de los vasos se estrechan, de forma que el conjunto del vaso es también más estrecho. Estas alteraciones pueden apreciarse a simple vista en las intervenciones quirúrgicas.

Esquema transversal: las arterias están formadas por tres capas.

Incidencia

Las enfermedades cardiovascular provocadas por la arteriosclerosis representan la primera causa de muerte en los países desarrollados. Mucho más de la mitad del gasto sanitario se destina a las enfermedades producidas por la arteriosclerosis.

Las alteraciones de los vasos suelen aparecer ya en la juventud. Pero la arteriosclerosis no suele llamar la atención con síntomas hasta que las personas afectadas alcanzan una edad media o avanzada. Las enfermedades cardíacas y vasculares con la mayor incidencia por arteriosclerosis incluyen:

EnfermedadCuadro clínicoComplicaciones
Enfermedad cardíaca coronariaEnfermedad de los vasos coronariosInfarto de miocardio
Enfermedades de los vasos sanguíneos del cerebroAlteraciones en los vasos sanguíneos del cerebroApoplejía o ictus
Enfermedad arterial periférica (EAP)Depósitos y estrechamiento en las arterias de las piernasGangrena de las extremidades inferiores

Las posibles consecuencias de la arteriosclerosis (infartos de miocardio, ictus o gangrena de las piernas) tienen una incidencia extraordinariamente alta en los países desarrollados, en comparación con los países subdesarrollados. Una disminución permanente de la circulación sanguínea en el tejido (isquemia) por el cierre de los vasos en personas de 60 años está causada por la arteriosclerosis en un 80% de los casos, mientras que en personas de 90 años la incidencia llega incluso al 90%. Apenas el 10% de la mortalidad total está causada por un infarto de miocardio agudo.

Causas

Las causas que provocan la arteriosclerosis no están del todo claras. Hay muchas teorías al respecto, siendo la más conocida la teoría de los lípidos. Según dicha teoría, el factor decisivo que provoca la arteriosclerosis es una grasa determinada (= lípido), el denominado colesterol LDL, que se deposita en la parte más interna del vaso formando junto a los leucocitos la placa arteroesclerótica. Además, también se conocen diferentes factores de riesgo que favorecen la aparición de la arteriosclerosis.

Colesterol

El colesterol: es el factor de riesgo de la arteriosclerosis (aterosclerosis, calcificación de las arterias) más firmemente establecido y mejor conocido. En una persona saludable, la alimentación aporta alrededor de una tercera parte del colesterol, y el resto lo forma la propia persona. El colesterol y otras grasas se unen en la sangre a las proteínas transportadoras, las denominadas lipoproteínas. Según la composición y el espesor de estas lipoproteínas se distingue entre VLDL (lipoproteína de muy baja densidad), LDL (lipoproteína de baja densidad) y HDL (lipoproteína de alta densidad).

Desde el punto de vista actual, el colesterol LDL participa de forma decisiva en la aparición de la arteriosclerosis. Por eso se denomina coloquialmente colesterol malo. Este colesterol se forma en el hígado y luego llega a otros órganos y tejidos como los vasos, donde se almacena . En cambio, el colesterol HDL (colesterol bueno) llega de nuevo al hígado. Un valor alto de HDL en la sangre (> 50 miligramos por decilitro) se considera positivo, mientras que un valor alto de LDL (> 100 miligramos por decilitro) se considera negativo.

Teoría de los lípidos

Según la denominada teoría de los lípidos (lípidos = grasas), la arteriosclerosis está causada por la transformación de determinadas células que forman parte del sistema inmunológico, los leucocitos o glóbulos blancos, en células espumosas ricas en grasa.

La premisa para la aparición de la arteriosclerosis es una transformación mecánica de la capa de las arterias más interna (íntima). A estas zonas se adhieren determinados glóbulos blancos, los monocitos. Los monocitos pueden introducirse en la capa más interna de las arterias y transformarse en los denominados fagocitos. Estos fagocitos hacen que las grasas (lípidos), entre otras el colesterol LDL y otras células de la sangre, entren en la pared de los vasos. Además, los fagocitos poseen un receptor del LDL que absorbe el colesterol libre, transformándose así los fagocitos en células espumosas ricas en grasa. Esto provoca, en primer lugar, una reacción inflamatoria limitada a la capa más interna de las arterias, que posteriormente se extiende a las células musculares de la capa media de las arterias (media). Las células espumosas son un componente fundamental de los depósitos típicos en las paredes internas de los vasos (placas) propios de la arteriosclerosis.

Factores de riesgo

Se conocen diferentes factores de riesgo que favorecen la arteriosclerosis y que desempeñan así una función importante en la calcificación de las arterias. Los factores de riesgo modificables son:

Los no modificables son:

  • Edad
  • Sexo masculino
  • Genética

La edad es otra causa de la arteriosclerosis que desempeña una función importante; en los hombres mayores de 60 años y en las mujeres mayores de 70 años. Otros factores de riesgo pueden ser el estrés y los factores psicosociales, una alta concentración de lipoproteínas o fibrinógeno en la sangre, así como una alta concentración de un componente proteíco, la homocisteína (denominado hiperhomocisteína).

Aún no está del todo claro de qué manera los factores individuales causan la arteriosclerosis. Los mecanismos más importantes desencadenados o reforzados por los factores de riesgo son:

  • Lesiones de la capa más interna del tejido que reviste completamente el vaso (endotelio).
  • Empeoramiento de las características de flujo de la sangre.
  • Adherencia de componentes de la sangre a la pared arterial.

Los depósitos en las paredes internas de los vasos (placas) típicos de una arteriosclerosis están formados por los mismos componentes, independientemente del factor de riesgo predominante en cada caso. Esto indica que los factores de riesgo mencionados son la causa de un proceso general y que conducen al mismo resultado.

Síntomas

Los síntomas de la arteriosclerosis dependen de cuáles sean las arterias del cuerpo afectadas por las alteraciones de los vasos.

Enfermedad cardiaca coronaria

Se habla de enfermedad cardíaca coronaria cuando la arteriosclerosis provoca una calcificación o un estrechamiento de los vasos coronarios (denominados arterias coronarias). Este estrechamiento de los vasos reduce la circulación sanguínea del miocardio. Los posibles síntomas son una sensación de opresión en el tórax o dolor torácico en el costado izquierdo denominados angina pectoris. Si un coágulo sanguíneo cierra un vaso ya estrechado, puede producirse un infarto de miocardio.

Apoplejía o ictus

Si la arteriosclerosis provoca una calcificación de las arterias carótidas y sus ramas, un estrechamiento crítico o un cierre agudo por un coágulo sanguíneo, puede originar un ictus. Esto provoca síntomas de déficit neurológico. Dichos síntomas dependen de dónde se haya producido la lesión y qué zona del cerebro esté afectada. Dado que la mayoría de las vías nerviosas del cerebro cruzan al lado contrario antes de entrar en la médula espinal, un cierre de los vasos en el hemisferio cerebral izquierdo, por ejemplo, provoca una parálisis del hemisferio derecho y, eventualmente, trastornos del habla. Según el tamaño de la zona afectada, los brazos, las piernas y el habla quedan limitados en distinta medida.

Enfermedad arterial periférica

Si son las arterias de la pelvis y de las piernas las que se estrechan a causa de la arteriosclerosis, es la circulación sanguínea en la musculatura de la pantorrilla y del muslo la que se ve afectada. Los síntomas típicos de este tipo de enfermedad arterial periférica (EAP) son fuertes dolores musculares que aparecen tras recorrer distancias cortas, la denominada claudicación intermitente. Entonces las personas afectadas deben permanecer en reposo para que el dolor ceda, pues la musculatura consume menos oxígeno cuando está relajada. Tras una pequeña pausa, por ejemplo, en un escaparate, pueden volver a recorrer una distancia corta. Por eso esta enfermedad también se denomina enfermedad del escaparate. Si la circulación sanguínea de las piernas sigue empeorando a causa de una arteriosclerosis avanzada, pueden aparecer dolores continuos también en reposo o incluso entumecerse los dedos de los pies.

Las disfunciones eréctiles, como la impotencia, pueden ser consecuencia de la arteriosclerosis.

Diagnóstico

Para establecer el diagnóstico de la arteriosclerosis, así como la capacidad de afectación de un órgano por la arteriosclerosis, se emplean unas pruebas médicas determinadas:

  • Si existe una enfermedad cardíaca coronaria causada por la arteriosclerosis, el médico puede realizar un electrocardiograma (ECG) con o sin esfuerzo para valorar las alteraciones típicas del ECG en el infarto de miocardio, así como una analítica con marcadores específicos y una ecocardiografía.
  • Mediante la ecografía Doppler pueden apreciarse tempranamente alteraciones en la pared de los vasos en las arterias carótidas, para valorar el riesgo de un ictus.
  • Si se sospecha de una enfermedad arterial periférica (EAP), el médico mide las distancias que la persona afectada puede recorrer sin pausa.

Para el diagnóstico de la arteriosclerosis también es oportuno realizar una angiografía, lo cual permite al médico examinar los vasos arterioscleróticos y valorar el grado de estrechamiento de los mismos. Para evaluar los depósitos arterioscleróticos en las paredes internas de los vasos coronarios (placas) puede ser útil una ecografía intracoronaria (IVUS), mediante la cual el médico introduce una pequeña sonda de ecografía directamente en el vaso coronario que va a examinar.

Tratamiento

Tratamiento conservador

Para el tratamiento de la arteriosclerosis suelen ser suficientes los medicamentos y un cambio en el estilo de vida. En función del grado de estrechamiento de los vasos y de las complicaciones que ello provoque, será suficiente someterse a este tratamiento conservador o habrá que recurrir a una cirugía.

Para el tratamiento conservador de la arteriosclerosis se suelen administrar los mismos medicamentos que para el tratamiento de otras enfermedades cardiovasculares. El motivo es que ambos casos comparten un origen arteriosclerótico. Son ideales sustancias antiagregantes plaquetarios como el ácido acetilsalicílico (AAS) o el clopidogrel, que pueden prevenir la hipercoagulación sanguínea y con ello la posible formación de un coágulo sanguíneo (trombo), si se padece arteriosclerosis.

Si además de arteriosclerosis usted padece una dislipemia hereditaria que no mejora con la dieta, puede ser conveniente un tratamiento conservador con los denominados inhibidores de la síntesis de colesterol o estatinas. Estos fármacos pueden reducir la concentración del colesterol LDL. Estos fármacos pueden reducir la concentración del colesterol LDL. Al mismo tiempo, es posible normalizar la función dañada de la capa más interna de los vasos y estabilizar los depósitos en las paredes internas de los vasos (placas).

Otros factores de riesgo de la arteriosclerosis, por ejemplo, la hipertensión arterial o la diabetes mellitus, requieren un tratamiento con antihipertensivos o antidiabéticos orales o insulina

Dado que todos los daños tempranos provocados por la calcificación de las arterias pueden remitir, un estilo de vida saludable es el mejor tratamiento para la arteriosclerosis. Así pues, se recomienda:

  • Reducir el sobrepeso.
  • Realizar ejercicio físico.
  • Abandonar el consumo de tabaco.
  • Llevar una alimentación sana.

Si se padece sobrepeso, es recomendable medirse el índice de masa corporal (IMC) (se recomienda un valor entre 20 y 25). No obstante, con un peso normal también debe controlarse la alimentación para combatir la arteriosclerosis. Si padece arteriosclerosis, lo mejor es sustituir las grasas animales por diferentes grasas vegetales no saturadas. Para el tratamiento de la calcificación de las arterias también es importante y eficaz ingerir suficiente líquido, fibra y vitaminas. La proporción adecuada en la comida de hidratos de carbono (50% del aporte energético), proteínas (20%) %) y grasas (30%) también desempeña una función importante en el tratamiento de la arteriosclerosis. Si los valores sanguíneos de triglicéridos (una forma específica de las grasas en la comida) son altos, es conveniente que se deje de tomar alcohol.

Tratamiento quirúrgico

Si la arteriosclerosis (aterosclerosis, calcificación de las arterias) se encuentra ya en un estadio avanzado y son inminentes las complicaciones, por ejemplo, un infarto de miocardio o un ictus, en algunos casos se requiere una cirugía para su tratamiento. En casos de un gran estrechamiento de los vasos, ayuda dilatar el vaso mediante cateterismo. En caso de vasos coronarios estrechados por una enfermedad cardíaca coronaria, esto se realiza mediante una angioplastia con balón (ACTP; dilatación con balón). El cirujano desliza un pequeño balón mediante un catéter hasta la estrechura del vaso. Entonces aumenta la presión para que el balón se agrande. Así se dilata la estrechura desde dentro. Sin embargo,los vasos pueden volver a estrecharse un tiempo después del procedimiento. Este riesgo puede reducirse si se utiliza un soporte interno para los vasos (stent). El mismo principio se usa también para dilatar las arterias de las piernas cuando la arteriosclerosis causa una enfermedad arterial periférica (EAP).

En caso de arteriosclerosis avanzada con grandes calcificaciones de los vasos o vasos obstruidos, ya no es posible la angioplastia con balón. En lugar de esto es necesario realizar una cirugía de los vasos. En caso de enfermedad coronaria de múltiples vasos con una repetida sensación de opresión en el tórax o dolor torácico en el costado izquierdo (angina pectoris), el tratamiento quirúrgico suele consistir en la colocación de un bypass. El bypass crea una nueva conexión para el vaso estrechado asegurando el flujo sanguíneo detrás de las secciones del vaso estrechado. En caso de enfermedad arterial periférica (EAP) también puede ser necesario un bypass.

Evolución

Una arteriosclerosis tiene una evolución temprana. El primer acúmulo de grasa desde la juventud daña la capa más interna de las arterias. Más adelante pueden depositarse componentes de la sangre como leucocitos y plaquetas, estrechándose los vasos. La evolución posterior de la arteriosclerosis y las posibles enfermedades que se deriven dependen de diferentes factores importantes:

  • Las arterias afectadas
  • El grado de las enfermedades causadas
  • Las complicaciones asociadas

Si se toman las medidas preventivas de forma oportuna pueden evitarse los daños tempranos de una calcificación de las arterias. La premisa para ello es que las personas afectadas eliminen o reduzcan los factores de riesgo de la arteriosclerosis. Dichos factores son los siguientes:

  • Un nivel de colesterol en la sangre elevado (hipercolesterolemia)
  • Presión sanguínea alta (hipertensión)
  • Sobrepeso u obesidad
  • Diabetes mellitus
  • Tabaquismo

Complicaciones

Una arteriosclerosis (aterosclerosis, calcificación de las arterias) en un estadio avanzado puede provocar diferentes complicaciones. Una posible complicación es la pérdida de las extremidades por gangrena. Una arteriosclerosis que afecta a todas las arterias(generalizada) suele provocar un trastorno circulatorio arterial crónico provocando el entumecimiento del tejido muscular, lo cual limita otras funciones orgánicas. En este caso se requiere una amputación del miembro afectado.

Otras complicaciones de la arteriosclerosis surgen cuando los depósitos arterioscleróticos en las paredes internas de los vasos (placas) son inestables y se rompen más adelante. Esto puede provocar un coágulo sanguíneo (trombo), que es la causa más frecuente de una obstrucción aguda de las arterias impidiendo que llegue el flujo sanguíneo a un determinado órgano.

Las placas arterioscleróticas avanzadas pueden provocar un coágulo sanguíneo.

Si la arteriosclerosis provoca un estrechamiento crítico o una obstrucción aguda de las arterias carótidas y sus ramas, un coágulo sanguíneo puede originar un ictus. Una obstrucción aguda de los vasos coronarios (arterias coronarias) se asocia a un infarto de miocardio, que puede provocar la muerte. El riesgo de que se produzca un coágulo sanguíneo depende, sobre todo, de la estabilidad de las placas y, en menor medida, del grado de estrechamiento del vaso.

Un tercio de las personas que han desarrollado una enfermedad cardíaca coronaria a causa de la arteriosclerosis sufre un infarto de miocardio a lo largo de su vida. Otro tercio fallece de muerte súbita cardiaca.

Prevención

Es posible prevenir una arteriosclerosis y las enfermedades asociadas que provoca si se incorporan hábitos saludables en la vida diaria.

Un remedio eficaz contra la calcificación de las arterias es una alimentación baja en grasas, sana, equilibrada y rica en frutas y verduras. Además, es importante evitar el sobrepeso y practicar deporte con regularidad. Son preferibles los deportes de resistencia o aeróbicos como, por ejemplo, el aerobic o la natación, frente a los deportes de fuerza o anaeróbicos como el levantamiento de peso. Para prevenir la arteriosclerosis suele ser suficiente con hacer ejercicio de forma regular y constante.

También se recomienda abandonar el hábito tabáquico, pues el riesgo de que un hombre sano y no fumador de 40 años padezca un infarto de miocardio es 15 veces menor si lo comparamos con el de un hombre fumador de la misma edad pero con hipertensión y un nivel de colesterol alto (hipercolesterolemia).

Fuentes

Harrison. Principios de Medicina Interna; Anthony Fauci; 17ª ed. 2008; McGraw-Hill.

Tratado de Medicina Interna. Farreras, Rozman; 16º Ed. 2008; Elsevier.

Medicina de Familia. Principios y práctica; Robert B. Taylor; 2006; Masson.

Onmeda International

 





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