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Amigdalitis

Autor: Redacción Onmeda (19. marzo 2012)

La amigdalitis aguda es una infección de las amígdalas causada, normalmente, por virus. Las bacterias también pueden provocar una amigdalitis, especialmente los estreptococos A).

Los síntomas característicos de una amigdalitis aguda son dolor de garganta y dolor al tragar, inflamación de los ganglios linfáticos en la garganta, fiebre y una pronunciada sensación de malestar general. Hay que diferenciar la amigdalitis aguda, casi siempre purulenta, de la amigdalitis crónica que, normalmente, apenas supone molestias. Es frecuente que los niños y los jóvenes padezcan una amigdalitis.

Ante sospecha de amigdalitis lo más recomendable es acudir al médico para recibir un diagnóstico certero y empezar cuanto antes con el tratamiento más adecuado. Normalmente, un examen físico de las amígdalas es suficiente para determinar si el paciente padece amigdalitis y si esta es aguda o crónica. Además, existen pruebas complementarias como un análisis de una muestra faríngea del paciente. Muchas de las urgencias hospitalarias disponen de un test rápido que permite detectar la presencia de estreptococo grupo A, típico causante de la amigdalitis aguda. Atendiendo al tipo de amigdalitis se establece el tratamiento más adecuado.

El tratamiento de la amigdalitis consiste en la prescripción de medicamentos analgésicos y antipiréticos. Como remedio casero para bajar la fiebre se pueden aplicar compresas mojadas contra el cuerpo. Este sencillo gesto puede ayudar a regular la temperatura corporal.

Una amigdalitis crónica (tonsilitis crónica) requiere casi siempre una intervención quirúrgica para extirpar las amígdalas (tonsilectomía). Esto puede mejorar la calidad de vida del paciente. Si se elimina el origen de la infección (el foco infeccioso), puede reducirse notablemente el riesgo de enfermedades secundarias producidas por estreptococos en otros órganos.

Una amigdalitis puede complicarse. No es muy frecuente, pero en una amigdalitis aguda las amígdalas pueden aumentar considerablemente de tamaño y provocar asfixia. Hay que tener especial precaución con los niños porque durante la infancia las amígdalas están dilatadas de por sí (hiperplasia tonsilar) y esta situación puede afectar a la respiración.

En caso de amigdalitis crónica, también pueden darse complicaciones provocadas por agentes patógenos porque, debido a la infección crónica, siempre hay bacterias presentes.

No obstante, la amigdalitis solo puede prevenirse indirectamente. Refuerce su sistema inmunitario haciendo deporte de forma regular y con una alimentación rica en vitaminas y equilibrada. De este modo minimizará el riesgo de padecer una amigdalitis.

Amigdalitis: Video





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