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Alopecia difusa: Diagnóstico

Autor: Redacción Onmeda (19. marzo 2012)

La alopecia se diagnostica con ayuda de una prueba muy sencilla: si se pierden regularmente más de 100 cabellos al día y existe una diferencia considerable entre el número de cabellos que se desprenden y los que vuelven a crecer, se tiene alopecia. Por lo tanto, unos pocos cabellos en el lavabo, el cepillo o la almohada no prueban que se tenga alopecia.

Para determinar la causa de la alopecia difusa el médico realiza preguntas sobre, por ejemplo, la duración, el tipo y la localización de la alopecia, así como sobre otras posibles molestias. La recopilación detallada de la historia clínica (anamnesis) es un primer paso para establecer el diagnóstico.

Los datos relativos a los siguientes aspectos también pueden ser de ayuda para realizar un diagnóstico exacto:

  • Enfermedades orgánicas existentes o curadas, por ejemplo, infecciones (gripe), enfermedades tiroideas o enfermedades autoinmunes.
  • Medicamentos tomados actualmente o en los últimos meses.
  • Alopecia en el círculo familiar, por ejemplo, alopecia hereditaria (alopecia androgenética).
  • Dietas o cambio radical de los hábitos alimentarios.
  • En las mujeres, dado el caso se pregunta por los métodos anticonceptivos y la menopausia.
  • Frecuencia de lavado del cabello y champú utilizado.

En el examen clínico el médico comprueba la cantidad de cabello, su estructura y su nacimiento, y examina los folículos. Además, comprueba la naturaleza del cuero cabelludo y la firmeza con que está anclado el cabello.

Con ayuda de los resultados del laboratorio (por ejemplo, averiguando la concentración de hormonas sexuales en la sangre, de hormonas tiroideas o los valores de hierro en sangre) se puede corroborar el diagnóstico preliminar de la alopecia difusa.





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