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Alergia al polvo: Tratamiento

Autor: Redacción Onmeda Revisión médica: Dra. María Isabel Pescador (8 de Marzo de 2017)

El tratamiento para la alergia al polvo depende de cada paciente. Sin embargo, el tratamiento se divide en tres partes importantes. La primera, y más importante, como en el resto de los tipos de alergia, consiste en evitar la exposición al alérgeno. La segunda consiste en la toma de medicamentos que ayuden a aliviar los síntomas relacionados con la reacción alérgica pero que no resuelven de forma permanente la alergia y la tercera medida de tratamiento se basa en la vacunación (hiposensibilización).

Acaricidas

Los acaricidas son productos químicos tóxicos para los ácaros, pero inocuos para personas y animales domésticos a las concentraciones en que se utilizan. No sustituyen, en ningún caso, a un correcto programa de desalergenización ambiental. Sin embargo, puede ser un adecuado complemento. Se aplican en la habitación del alérgico en forma de spray.

Los preparados comerciales tienen un sistema autodifusor, que evita la necesidad de permanecer en la habitación mientras se pulveriza el producto. Se están investigando nuevos métodos y dispositivos para procurar limpiar al máximo el aire de partículas, y mantener un adecuado nivel de temperatura y humedad. La temperatura óptima de crecimiento es de 25 ºC, por lo que se aconseja mantener la habitación por debajo de 22 ºC. La humedad óptima para los ácaros es 70-80%; les resulta letal una humedad inferior al 45%.

Inmunoterapia (desensibilización)

El tratamiento hiposensibilizante (conocido popularmente como “vacunas para la alergia”) se viene utilizando desde principios del siglo XX para tratar las enfermedades alérgicas. El principio en que se basa es la administración progresiva y prolongada (generalmente por inyección subcutánea) de pequeñas cantidades del alérgeno (sustancia responsable de los síntomas alérgicos, en este caso los ácaros) al paciente, para así modificar el comportamiento del sistema de defensa del organismo, induciendo una progresiva tolerancia al agente provocador. El tiempo durante el que hay que administrar este tratamiento es prolongado, habitualmente de tres a cinco años. En el caso de la alergia a los ácaros, está bien demostrada la eficacia y seguridad de este método de tratamiento, que se aplicará en aquellos casos que el médico especialista en alergia considere apropiado.

La vacuna de la alergia

Tratamiento farmacológico

La alergia a los ácaros del polvo se manifiesta más frecuentemente como rinitis alérgica y también es causa, en muchos casos, de asma alérgica. La oferta de medicamentos que pueden mejorar mucho las molestias del paciente es muy amplia.

Cuando se produce la interacción entre alérgeno e lgE, ciertas células liberan una serie de sustancias (entre ellas la histamina), que inducen inflamación desencadenando la crisis asmática o los síntomas típicos de una reacción alérgica. Ciertos medicamentos impiden esta liberación y previenen la aparición de las molestias. Los principios activos empleados son, por ejemplo, el cromoglicato y el nedocromilo. Ambos se pueden administrar siempre por vía inhalatoria o intranasal. Para ser eficaces, estos medicamentos deben administrarse de forma regular, continuada. Son medicamentos muy seguros, sin apenas efectos secundarios indeseables.

Antihistamínicos

Este grupo de medicamentos se utiliza para tratar los síntomas de una reacción alérgica. Los antihistamínicos bloquean los efectos de la histamina liberada en la reacción alérgica y atenúan mucho las molestias. Actualmente existen muchas opciones diferentes. Por nombrar algunos, citaremos al astemizol, terfenadina, loratadina, ebastina, cetirizina, desloratadina y levocetirizina. Son medicamentos muy seguros, prácticamente sin efectos secundarios indeseables. Es importante consultar con el médico antes de utilizarlo.

Ayuda contra las molestias de la alergia


Broncodilatadores

Su efecto es relajar el músculo de la pared bronquial, cuya contracción excesiva es una de las causas de estrechamiento de la vía aérea en la crisis asmática.

Hay tres grupos: los estimulantes del sistema simpático, como terburtalina y salbutamol, los inhibidores del sistema parasimpático (bromuro de ipratropio), y la teofilina. En pacientes mal controlados también se pueden utilizar el tiotropio y el omalizumab. Los dos primeros se utilizan en la mayoría de los casos por inhalación. Las teofilinas se utilizan por vía oral, y en casos graves, por vía intravenosa. Son medicamentos muy seguros, que apenas tienen efectos perjudiciales a las dosis recomendadas. Sólo a veces producen un ligero temblor, taquicardia y sensación de nerviosismo, cuando se utilizan a dosis altas o en pacientes hipersensibles.

Corticoides

Es un grupo de medicamentos muy eficaces para el tratamiento de las reacciones alérgicas. El compuesto más familiar es la prednisona. El problema con estos medicamentos son sus efectos indeseables, que aparecen casi siempre cuando se utilizan de forma prolongada por vía general (por boca o inyectados). Por ello se utilizan sólo en el asma grave, cuando las otras medidas de tratamiento son insuficientes, y siempre asociados a las mismas, nunca como único tratamiento. Con los corticoides inhalados o por vía nasal la situación es muy diferente. Sus propiedades y mecanismos de acción son los mismos que los de los corticoides tomados por boca o inyectados, pero su aplicación directamente en los bronquios o la mucosa nasal permite reducir al máximo la dosis utilizada y los efectos secundarios son mínimos.


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