Publicidad

Publicidad

Publicidad

Publicidad

Publicidad

Alergia al polvo: Tratamiento

Autor: Redacción Onmeda Revisión médica: Dr. Palestino Abdeljabbar (15 de Diciembre de 2015)

El tratamiento para la alergia al polvo depende de cada paciente. Sin embargo, el tratamiento se divide en tres partes importantes. La primera, y más importante, como en el resto de los tipos de alergia, consiste en evitar la exposición al alérgeno. La segunda consiste en la toma de medicamentos que ayuden a aliviar los síntomas relacionados con la reacción alérgica pero que no resuelven de forma permanente la alergia y la tercera medida de tratamiento se basa en la vacunación (hiposensibilización).

Control y eliminación de los ácaros

Es muy difícil eliminar a los ácaros por completo, pero es posible reducir su cuantía. Algunas de las recomendaciones más importantes para controlar y eliminar los ácaros en el hogar son las siguientes: limpieza frecuente del hogar sin levantar polvo, utilizar paños húmedos y aspirador y evitar el uso de la escoba.

Cuando es el alérgico quien realiza las tareas de limpieza es aconsejable el uso de mascarillas protectoras para disminuir la cantidad de polvo que llega a las vías respiratorias.

  • Los suelos deben ser lisos, de un material fácilmente limpiable (terrazo, mosaico, gres).
  • Las paredes deben estar pintadas, a ser posible con material plástico, lavable. Evitar empapelados y entelados.
  • Es importante que las habitaciones (sobre todo el dormitorio) estén bien aireados y soleados (la luz solar mata a los ácaros). Hay que evitar la humedad.
  • Evitar el exceso de muebles y objetos decorativos que acumulen polvo. Evitar los sillones y butacas que no estén forrados de piel o similar (skai). Las butacas con fundas de lana son grandes almacenes de polvo.
  • Evitar las estanterías para libros no cerradas. Los libros acumulan mucho polvo, difícil de limpiar. Los muñecos de peluche también constituyen un considerable reservorio de ácaros.
  • Evitar el exceso de cortinas. Se instalarán las mínimas posibles y de un material fácilmente lavable (es conveniente lavar cortinas y ropa de cama a una temperatura superior a los 50 o 60º.
  • Intentar prescindir de alfombras y moquetas. En caso de tenerlas, limpiarlas frecuentemente con un aspirador.
  • Especialmente importante es el acondicionamiento de la cama de alérgico.
  • El colchón será de goma-espuma, preferible al de muelles. Evitar los colchones de lana o plumas, algodón o miraguano. Se aconseja forrar colchones y almohadas con fundas de plástico u otro material impermeable.
  • La ropa de cama (mantas, sabanas, cojines, almohadas) deberá ser de tejido sintético, fácilmente lavable.
  • Evitar edredones y colchas.
  • Aspirar frecuentemente el colchón y el somier (al menos una vez por semana), a poder ser con una aspiradora especialmente diseñada para ello
  • Limpiar cuidadosamente el mueble, especialmente la zona del cabezal. Es preferible un mueble sencillo, sin adornos que dificulten su limpieza.
  • En los cambios de temporada, lavar la ropa (tanto de vestir como de cama) almacenada antes de ponérsela, para evitar el polvo acumulado.
  • Cuando por motivo de viajes o vacaciones la casa haya estado deshabitada por cierto tiempo, hay que realizar una limpieza a fondo de la misma antes de que la persona alérgica entre en ella. Estas mismas precauciones se tomaran cuando el paciente tenga que dormir en otra casa.

 

Acaricidas

Los acaricias son productos químicos tóxicos para los ácaros, pero inocuos para personas y animales domésticos a las concentraciones en que se utilizan. No sustituyen, en ningún caso, a un correcto programa de desalergenización ambiental. Sin embargo, puede ser un adecuado complemento. Se aplican en la habitación del alérgico en forma de spray.

Los preparados comerciales tienen un sistema autodifusor, que evita la necesidad de permanecer en la habitación mientras se pulveriza el producto. Se están investigando nuevos métodos y dispositivos para procurar limpiar al máximo el aire de partículas, y mantener un adecuado nivel de temperatura y humedad. La temperatura óptima de crecimiento es de 25 ºC, por lo que se aconseja mantener la habitación por debajo de 22 ºC. La humedad óptima para los ácaros es 70-80%; les resulta letal una humedad inferior al 45%.

Inmunoterapia (desensibilización)

El tratamiento hiposensibilizante (conocido popularmente como “vacunas para la alergia”) se viene utilizando desde principios del siglo XX para tratar las enfermedades alérgicas. El principio en que se basa es la administración progresiva y prolongada (generalmente por inyección subcutánea) de pequeñas cantidades del alérgeno (sustancia responsable de los síntomas alérgicos, en este caso los ácaros) al paciente, para así modificar el comportamiento del sistema de defensa del organismo, induciendo una progresiva tolerancia al agente provocador. El tiempo durante el que hay que administrar este tratamiento es prolongado, habitualmente de tres a cinco años. En el caso de la alergia a los ácaros, está bien demostrada la eficacia y seguridad de este método de tratamiento, que se aplicará en aquellos casos que el médico especialista en alergia considere apropiado.

La vacuna de la alergia


Publicidad