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Alergia al polvo: tratamiento

Autor: Redacción Onmeda (19. marzo 2012)

Disponemos de tres formas de tratamiento para la alergia a los ácaros del polvo. La primera, y más importante, como en otros tipos de alergia, es evitar la exposición al alérgeno (medidas de control ambiental o desalergenización y uso de acaricidas).

La segunda consiste en administrar “vacunas desensibilizantes”. La tercera, en administrar medicamentos que alivian los síntomas alérgicos.

Control y erradicación de los ácaros

Es muy difícil eliminar a los ácaros por completo, pero es posible reducir su cuantía. Algunas de las recomendaciones a seguir son: limpieza frecuente de la casa sin levantar polvo, utilizar paños húmedos y aspirador, no es conveniente usar la escoba y, por supuesto, no hay que “sacudir el polvo”.

Cuando es el alérgico quien realiza las tareas de limpieza es aconsejable el uso de mascarillas protectoras para disminuir la cantidad de polvo que llega a las vías respiratorias.

  • Los suelos deben ser lisos, de un material fácilmente limpiable (terrazo, mosaico, gres).
  • Las paredes deben estar pintadas, a ser posible con material plástico, lavable. Evitar empapelados y entelados.
  • Es importante que las habitaciones (sobre todo el dormitorio) estén bien aireados y soleados (la luz solar mata a los ácaros). Hay que evitar la humedad.
  • Evitar el exceso de muebles y objetos decorativos que acumulen polvo. Evitar los sillones y butacas que no estén forrados de piel o similar (skai). Las butacas con fundas de lana son grandes almacenes de polvo.
  • Evitar las estanterías para libros no cerradas. Los libros acumulan mucho polvo, difícil de limpiar. Los muñecos de peluche también constituyen un considerable reservorio de ácaros.
  • Evitar el exceso de cortinas. Se instalarán las mínimas posibles y de un material fácilmente lavable (es conveniente lavar cortinas y ropa de cama a una temperatura superior de 70ºC).
  • Intentar prescindir de alfombras y moquetas. En caso de tenerlas, limpiarlas frecuentemente con aspirador.
  • Especialmente importante es el acondicionamiento de la cama de alérgico.
    • El colchón será de goma-espuma, preferible al de muelles. Evitar los colchones de lana o plumas, algodón o miraguano. Se aconseja forrar colchones y almohadas con fundas de plástico u otro material impermeable.
    • La ropa de cama (mantas, sabanas, cojines, almohadas) deberá ser de tejido sintético, fácilmente lavable.
    • Evitar edredones y colchas.
    • Aspirar frecuentemente el colchón y el somier (al menos una vez por semana).
  • Limpiar cuidadosamente el mueble, especialmente la zona del cabezal. Es preferible un mueble sencillo, sin adornos que dificulten su limpieza.
  • En los cambios de temporada, lavar la ropa (tanto de vestir como de cama) almacenada antes de ponérsela, para evitar el polvo acumulado.
  • Cuando por motivo de viajes o vacaciones la casa haya estado deshabitada por cierto tiempo, hay que realizar una limpieza a fondo de la misma antes de que la persona alérgica entre en ella. Estas mismas precauciones se tomaran cuando el paciente tenga que dormir en otra casa.

Acaricidas

Son productos químicos tóxicos para los ácaros, pero inocuos para personas y animales domésticos a las concentraciones en que se utilizan. No sustituyen, en ningún caso, a un correcto programa de desalergenización ambiental. Sin embargo, puede ser un adecuado complemento. Se aplican en la habitación del alérgico en forma de spray.

Los preparados comerciales tienen un sistema autodifusor, que evita la necesidad de permanecer en la habitación mientras se pulveriza el producto. Se están investigando nuevos métodos y dispositivos para procurar limpiar al máximo el aire de partículas, y mantener un adecuado nivel de temperatura y humedad. En algunos países se están introduciendo estos conceptos en la arquitectura.

Inmunoterapia (desensibilización)

El tratamiento hiposensibilizante (conocido popularmente como “vacunas para la alergia”) se viene utilizando desde principios del siglo XX para tratar las enfermedades alérgicas. El principio en que se basa es la administración progresiva y prolongada (generalmente por inyección subcutánea) de pequeñas cantidades del alérgeno (sustancia responsable de los síntomas alérgicos, en este caso los ácaros) al paciente, para así modificar el comportamiento del sistema de defensa del organismo, induciendo una progresiva tolerancia al agente provocador. El tiempo durante el que hay que administrar este tratamiento es prolongado, habitualmente superior a tres o cinco años. En el caso de la alergia a los ácaros, está bien demostrada la eficacia y seguridad de este método de tratamiento, que se aplicará en aquellos casos que el médico especialista en alergia considere apropiado.

Hiposensibilización: Video





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