Publicidad

Publicidad

Publicidad

Publicidad

Publicidad

Alergia: medicamentos contra la alergia

Autor: Redacción Onmeda (19. marzo 2012)

Además de los medicamentos para la desensibilización, hay también una variedad de medicamentos disponibles para las alergias, pero sólo pueden eliminar los síntomas y no las causas de la alergia.

Para dolencias comunes estos medicamentos se utilizan de diversas formas: sprays inhaladores, gotas para los ojos, sprays nasales, pomada o gel para aplicación local, comprimidos, supositorios o inyecciones.

Para el tratamiento se usan agentes que previenen la aparición de una reacción alérgica o debilitan su fuerza (por ejemplo, antihistamínicos o cromoglicato de sodio), o que pueden mitigar una reacción ya desencadenada (cortisona, por ejemplo).

Inhaladores: Video

Antihistamínicos

Los antihistamínicos actúan contra el mensajero de las reacciones alérgicas, es decir, contra la histamina. De esta manera alivian los síntomas de la alergia. El efecto de los antihistamínicos se produce muy rápidamente, según la forma de dosificación, incluso después de sólo unos minutos. En casos raros el uso de antihistamínicos locales puede causar una erupción en la piel. Los antihistamínicos también pueden causar somnolencia y, en raras ocasiones, visión borrosa, sequedad en la boca y náuseas.

Antihistamínicos: Video

Ácido cromoglícico (o cromoglicato sódico)

El ingrediente activo de cromoglicato sódico evita que la histamina se libere en el cuerpo, estabilizando las membranas de los mastocitos. Este medicamento sólo funciona como prevención y no si ya hay molestias. Por esta razón, debe tomarse con regularidad, es decir, hasta cuatro veces al día, y lo mejor es tomarlo antes del inicio de los síntomas alérgicos.

El cromoglicato despliega su amplio espectro de actividad generalmente después de dos a cuatro semanas, y la administración oportuna es, por tanto, importante. Los posibles efectos secundarios incluyen erupciones cutáneas, dolor muscular y dolor articular.

Cortisona

La cortisona es una hormona producida naturalmente que ayuda a reducir la inflamación, y puede combatir eficazmente los síntomas de una alergia. Pertenece al grupo de los ingredientes activos de los corticoides naturales y, como algunos corticoides sintéticos (por ejemplo, el furorato de fluticasona, dexametasona), se utilizan en el tratamiento de los síntomas locales en forma de sprays nasales o pomadas, y para el malestar general, en forma de comprimidos, supositorios o inyecciones.

En aplicaciones locales con aplicaciones breves rara vez hay efectos secundarios. La inhalación de cortisona puede causar infecciones por hongos en la garganta. Para el tratamiento de los síntomas oculares, la cortisona solo se debe utilizar en circunstancias excepcionales y bajo estricta supervisión médica. Si se toman medicamentos del grupo de los corticoides durante meses o incluso años en dosis altas, se puede debilitar el sistema inmunológico, de modo que las infecciones se producen con más frecuencia en ciertas circunstancias. Por otra parte, según el agente, puede acarrear pérdida ósea (osteoporosis), presión arterial alta (hipertensión), aumento de peso, empeoramiento de los niveles de azúcar en la sangre en diabéticos, aumento de la presión intraocular, úlceras de estómago y piel fina de textura pergaminosa.

Tratamientos alternativos

En algunas alergias como, por ejemplo, la fiebre del heno, a menudo se usan la acupuntura y la homeopatía, además del tratamiento con medicamentos.





Publicidad