Te encuentras en:

Página de inicio > Enciclopedia > Anatomia > Anatomía del pulmón

Anatomía del pulmón

Autor: Redacción Onmeda

Información general

Los pulmones intervienen en la oxigenación de la sangre, participando así en el ciclo respiratorio humano. Están formados por bronquios unidos por tejido conectivo que se bifurcan hasta la altura de los alvéolos, así como por un sistema vascular paralelo.

Los pulmones están formados por tejido conectivo que encierran unas estructuras tubulares (los bronquios), que se van bifurcando progresivamente desde la tráquea, hasta formar unos túbulos mucho más finos (alveolos). Paralelamente a estas estructuras tubulares, discurren un sistema vascular.

Representación de los pulmones: bronquios y lóbulos.
Representación de los pulmones: bronquios y lóbulos.

El hombre toma aire a través de la nariz o, con menos frecuencia, a través de la boca. El interior de la nariz está recubierto por una membrana mucosa que humedece el aire que se inhala, lo calienta y lo limpia de contaminantes. La nariz y la boca están conectados a través de la faringe y la laringe con la tráquea. A través de la laringe, el aire llega en primer lugar a la tráquea, que tiene una longitud de entre 10 y 12 centímetros. La tráquea tiene forma tubular y desciende hasta la cuarta vértebra torácica donde se bifurca para dar lugar a los dos bronquios principales: el del pulmón derecho y el del pulmón izquierdo.

Los pulmones están conformados por lóbulos, tres en el pulmón derecho y dos en el izquierdo. Estos lóbulos a su vez se subdividen en segmentos más pequeños (por ejemplo, segmento inferior, superior o medio). A su vez dentro de los lóbulos pulmonares discurre un sistema tubular bronquial. Es decir, los bronquios principales izquierdo y derecho, se van subdividiendo, disminuyendo progresivamente su diámetro, en bronquios, bronquiolos y alveolos.

Los alveolos están recubiertos por una pared capilar. Un tejido extremadamente fino de algunos micrómetros de espesor entre los alvéolos y los capilares llenos de sangre realiza el intercambio, es decir, el proceso de difusión, entre el aire que se toma y la sangre. Cuando la sangre fluye a través de los capilares pulmonares, los glóbulos rojos se unen al oxígeno y desprenden la dióxido de carbono.

Enlaces patrocinadosPublicidad

Aviso legal:

© 2014 Enfemenino.com - Todos los contenidos publicados en el portal de salud y medicina Onmeda.es tienen un carácter puramente informativo y no sustituyen en ningún caso la consulta médica o el asesoramiento profesional. Onmeda.es tampoco sugiere el autodiagnóstico y la automedicación. En caso de duda consulta nuestra sección de exención de responsabilidad.