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Running (correr)

Autor: Redacción Onmeda Revisión médica: Dr. Tomás Rodelgo (21 de Diciembre de 2010)

Correr, también conocido como running, es uno de los deportes más practicados en la actualidad. Es un deporte sencillo y, en principio, apropiado para cualquier persona y cualquier edad. El efecto secundario más positivo es su elevado consumo de calorías: practicar running es un auténtico "quemagrasas".

Correr activa el metabolismo. El cuerpo recurre a las reservas de energía de músculos, hígado y tejido adiposo y contribuye a que los excesos alimenticios no se almacenen en forma de "michelín". El running es por tanto el deporte ideal para quemar grasas y perder peso. Correr regularmente ayuda a mantenerse en forma y a prevenir el sobrepeso y otras enfermedades.

Si se sufren problemas de peso más graves y se desea empezar a practicar el running, se debería comenzar por modificar la dieta y empezar con una disciplina deportiva menos agresiva para las articulaciones (natación, ciclismo, marcha o marcha nórdica, por ejemplo), antes de introduir sesiones de entrenamiento de running. De esta forma el cuerpo, especialmente los músculos, tendones, ligamentos y las articulaciones, se irán adaptando al esfuerzo desacostumbrado. Es importante saber que una musculatura entrenada descarga las articulaciones.

Con la práctica de running, la bomba muscular de las piernas trabaja intensivamente, fomentando el riego sanguíneo al corazón. De esta forma, correr previene la acumulación de sangre en las piernas y protege activamente frente a las enfermedades venosas.

Correr es una buena opción para mejorar la resistencia porque se alcanza rápidamente una intensidad elevada de entrenamiento. Para no sobreesforzarse, debe controlar regularmente su pulso cada vez que practique este deporte. De esta forma puede controlar que el esfuerzo no supere el 80 por ciento del pulso máximo y se mantenga en el nivel ideal. Se estimula el corazón y la circulación sin sobre esforzarlos. Mientras se corre sube la tensión arterial pero, a largo plazo, se consigue reducir los valores normales de tensión arterial. El volumen del corazón y la fuerza del latido aumentan con lo que el corazón y el cuerpo se benefician de una mejor irrigación. Todo ello previene enfermedades del corazón y circulatorias.

Correr estimula el metabolismo: practicar running de forma regular reduce los niveles de glucemia y colesterol. Con ello se reduce el riesgo de padecer diabetes mellitus del tipo 2 y se previene la calcificación de las arterias (arteriosclerosis). Para perder peso el pulso ideal debe ser entre el 60 y el 70 por ciento de la frecuencia cardiaca máxima.

No se debe correr a diario. Lo recomendables es salir a practicar running aproximadamente tres veces por semana entre 30 y 40 minutos, la salud mejorará en poco tiempo.

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