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Anticoncepción de liberación controlada

Autor: Redacción Onmeda (19. marzo 2012)

Implante hormonal

Un implante hormonal es un método anticonceptivo femenino que consiste en la implantación subcutánea de una varilla de plástico larga y delgada, de unos cuatro centímetros aproximadamente, que lleva el excipiente etonogestrel, una hormona del cuerpo lúteo (gestágeno). Los gestágenos se utilizan desde hace tiempo también para la píldora.

Una vez implantada la varilla de plástico debajo de la piel, en la cara interna del brazo, el medicamento se va liberando en pequeñas dosis en el organismo. El efecto del medicamento se compone de

  • un inhibidor de la ovulación, así como
  • de una modificación de la mucosa del cuello uterino, gracias a la cual se impide la entrada del esperma.

La colocación de la varilla de plástico se realiza con una pequeña incisión con anestesia local. Para evitar que se forme un edema, se coloca una venda de compresión sobre la tirita de la herida que puede retirarse pasado un día. El implante hormonal puede volverse a extraer en cualquier momento con la misma pequeña operación.

Para que el implante hormonal proporcione la máxima seguridad como anticonceptivo desde el primer momento, es muy importante encontrar el momento correcto de aplicación del depósito. Si ya se ha utilizado previamente un anticonceptivo hormonal, el implante hormonal deberá colocarse entre el primer y el quinto día de la menstruación (en el caso del ciclo espontáneo). Lo mismo sirve decir en el caso de haber llevado antes una espiral de cobre. Si la mujer había tomado antes la píldora, la aplicación se realizará el día después de consumir la última píldora del paquete.

Si la varilla se introduce en el sitio correcto, se puede decir que ya es muy segura desde el primer día de su aplicación y sirve como anticonceptivo durante tres años seguidos. En el caso de mujeres con sobrepeso, el efecto es generalmente más corto que en las que tienen un peso normal. Pasados tres años el implante hormonal empieza a perder efecto, aunque no desaparezca de forma repentina. Por eso se debe retirar la varilla a los tres años a más tardar y colocarse una nueva o elegir otro método anticonceptivo.

Efectos secundarios

Los posibles efectos secundarios son, en general, los mismos que los de la píldora normal. Puede producir anomalías en el periodo, incluso provocar una ausencia de menstruación y/o pérdidas pequeñas de sangre mucosa. En algunas mujeres, se observó un aumento de peso, el cual se mantiene dentro del cuadro característico de otras píldoras. No se ha determinado un aumento de riesgo de peligro de trombosis.

No se puede descartar la posibilidad de quedarse embarazada los días después de haberse retirado la varilla.

Seguridad

El índice de Pearl para los implantes hormonales está entre 0 y 0,08. Por lo tanto, esta clase de anticonceptivo es considerado muy seguro. Sin embargo, nunca existe una certidumbre absoluta.





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