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Sistema nervioso vegetativo

Autor: Redacción Onmeda (19. marzo 2012)

Información general

El cuerpo humano se compone de dos sistemas nerviosos: el somático y el vegetativo.

El sistema nervioso somático está en su mayor parte sujeto al control voluntario del ser humano, es decir, se puede regular de manera consciente. Con ayuda del sistema nervioso somático se coordinan, por ejemplo, los movimientos (motricidad), como elevar la mano o doblar el dedo pequeño del pie.

El sistema nervioso vegetativo también recibe el nombre de sistema nervioso autónomo debido a que sus efectos son en gran medida ajenos al control voluntario directo. Este regula funciones como la respiración, la digestión, el metabolismo, la secreción o el equilibrio hídrico, además de órganos y sistemas orgánicos como el control nervioso (neuronal) de los órganos sexuales y de la musculatura interna del ojo. El sistema nervioso vegetativo no puede controlarse de manera consciente, aunque sí es posible influir parcialmente sobre él, por ejemplo, por medio del entrenamiento autógeno. Este sigue realizando sus funciones, aunque una persona esté inconsciente.

El sistema nervioso autónomo regula, entre otras cosas, la respiración, la digestión, el metabolismo y el balance hídrico.

El sistema nervioso vegetativo inerva (conecta los nervios con los órganos) fundamentalmente los denominados músculos lisos de todos los órganos, el corazón y las glándulas. Los músculos lisos se encuentran en aquellos órganos cuya actividad es involuntaria (por ejemplo, el estómago, el intestino o el páncreas).

Ambos sistemas nerviosos trabajan de manera conjunta. En algunas regiones corporales es imposible delimitar de manera exacta sus respectivas células nerviosas.







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