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Estructura del sistema inmunitario

Autor: Redacción Onmeda (31. octubre 2010)

Información gneral

La estructura del sistema inmunitario es muy compleja, al igual que las tareas que desempeña: protege nuestro cuerpo de agentes patógenos causantes de enfermedades, mientras lo hace inmune a su influencia. Esto ocurre porque el sistema inmunitario diferencia entre extraño y propio y elabora la respuesta inmunológica correspondiente.

La inmunidad se subclasifica en la parte innata y está presente desde el nacimiento (sistema inmunitario inespecífico o innato). En parte, el ser humano adquiere la inmunidad mediante un proceso de aprendizaje, en el que el Immunsystem desarrolla moléculas que pueden reconocer un determinado tipo de proteínas de otro tipo, estas son los antígenos específicos (sistema inmunitario específico o adquirido).

Una gran variedad de órganos y sistemas de células forman parte de la estructura del sistema inmunitario y por consiguiente, de su formación. Los órganos pertenecientes al sistema inmunitario (órganos linfáticos, es decir, el sistema linfático) se subdividen de la siguiente manera:

  • Órganos linfáticos primarios: entre ellos se encuentran la médula ósea y el timo, un órgano de gran tamaño; en la infancia; situado en la zona superior del pecho. Estos órganos son responsables de la formación de linfocitos, que llegan a los órganos linfáticos periféricos mediante la sangre. Allí comienza la respuesta inmunológica del sistema inmunitario adquirido.
  • Órganos linfáticos secundarios o periféricos: entre ellos se encuentran los ganglios linfáticos, el bazo y el tejido linfático del tracto gastrointestinal (adenoides, intestino ciego, etc.), los pulmones y las mucosas.

El sistema inmunitario innato (inespecífico) y el adquirido (específico) son muy parecidos en cuanto a su sistema de funcionamiento. La mayoría de los patógenos son detectados en unas pocas horas y destruidos gracias a los mecanismos del sistema inmunitario inespecífico. Puesto que la respuesta inmunológica innata no está especializada en los antígenos, no necesita una larga fase inicial. Cuando la primera defensa del cuerpo no logra eliminar a los agentes patógenos, tras un periodo de cuatro a siete días se produce la respuesta inmunológica específica o adquirida. Entonces se forman células antigénicas, que están diseñadas para luchar contra cada patógeno específicamente.







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