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El esqueleto

Autor: Redacción Onmeda (19. marzo 2012)

Información general

El esqueleto del ser humano se compone por lo general de 210 huesos individuales. Este recuento incluye tanto los huesos del cráneo, como los huesecillos del oído y los huesos sesamoideos.

Los sesamoideos son huesos especiales incrustados en los tendones y las articulaciones. Un ejemplo es la rótula (patella), que se encuentra incluida en el tendón del cuádriceps femoral (musculus quadriceps femoris). En principio, los huesos del esqueleto humano tienen un aspecto muy distinto en función de su lugar y función. Así pues, parte de los huesos del hombro y el cráneo son planos. Entre ellos se cuentan, por ejemplo, el omoplato y los huesos de la bóveda craneal. Otros huesos, como por ejemplo las vértebras, tienen forma de bloque. Éstos forman la columna vertebral. Otros ejemplos de la diversidad de forma de los huesos son el esfenoides de la base del cráneo y los maxilares superior e inferior del viscerocráneo. Por el contrario, el esqueleto de la zona del carpo y el tarso está formado por huesos pequeños y angulosos, mientras que los huesos de los brazos y las piernas tienen forma tubular. En los huesos tubulares la superficie de los extremos está agrandada con el fin de poder ofrecer espacio y superficie suficientes para la inserción de los músculos y tendones.

Los huesos del esqueleto humano desempeñan un gran número de funciones: por un lado constituyen el armazón del cuerpo. Por otro lado, con sus protuberancias articulares ofrecen a los músculos y tendones los puntos de inserción adecuados para desarrollar su fuerza. Además, ciertos huesos del esqueleto protegen de las influencias externas regiones sensibles como el cerebro, la médula espinal u ósea y órganos internos como el corazón y los pulmones.







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